- Final Malo
- Criterios cumplidos
- Quetta Arclight es derrotado durante la tercera fase.
- Maverik está en K.O. cuando termina el combate.
- Sheena no está activa como eje del desenlace.
La tercera fase de Quetta Arclight termina sin Maverik en pie. El grupo logra derrotar a Silas Arclight, pero lo hace sin el portador consciente de la Stygma original. Eva, Jennie, Steve y los demás fuerzan la victoria, destruyen el núcleo corporativo y rompen el monopolio mágico que Silas Arclight había construido en el corazón del Pilar Negado.
Pero la energía no tiene salida.
Las Stygmas de Maverik, agrietadas y sin voluntad que las dirija, se abren como una herida. El Pilar Negado colapsa de forma violenta. La Necrópolis Dimensional se desintegra, sí, pero no asciende en paz: se rompe. Miles de sombras etéreas se apagan antes de poder recordar quiénes fueron.
El grupo sobrevive por muy poco gracias a las cápsulas de emergencia de la Náyade. Cuando despiertan en la costa helada, Maverik está con ellos, pero no despierta.
Su cuerpo sigue vivo.
Su mente no vuelve.
Los médicos de Bronsbury no encuentran daño físico suficiente para explicarlo. Sheena, si está presente, percibe algo peor: la conciencia de Maverik quedó atrapada en el instante de la explosión blanca, sosteniendo el hueco que dejó el Pilar al desaparecer.
Tailath se salva, pero el precio emocional es devastador. Steve queda roto por no haber podido sacar a Maverik de esta segunda caída, como hizo cuando eran niños. Eva o Jennie, según afinidad previa, permanecen a su lado durante semanas, hablándole aunque no responda.
Damian Voss deja igualmente su transmisión, pero en este final sus palabras sobre pedir perdón tarde suenan mucho más amargas. No hay cuerpo de Damian. No hay respuesta de Maverik. Solo dos ausencias.
La última escena antes de los créditos muestra a Maverik en una habitación de Bronsbury, dormido bajo la luz del amanecer. En sus brazos, las Stygmas han desaparecido, pero las cicatrices siguen brillando apenas, como brasas bajo la piel.
En el fondo del océano, la cápsula S. MEIERS despierta.
Y por un instante, Maverik abre los ojos al mismo tiempo.
No en su cama.
En otro lugar.