Localizaciones: Alcantia / Dragonhyde / Bradford / Bosque de los Salvajes / Antiguo Castillo de Éilerenn Jefes del acto: guardianes del Antiguo Castillo de Éilerenn / amenazas del laboratorio de Grant Personajes principales: Maverik Windrider, Steve Howell, Eva Lucita Ranley, Jennie / Jennifer Aeson, Edmundo Ortega, Bradford Antiques, Carmen la Grande y Sheena Meiers Objetivo: buscar remedio para Jennie, abrir el frente de Éilerenn y presentar a Sheena como pieza esencial de la trama.
El envenenamiento de Jennie obliga al grupo a abandonar por un momento la escala militar para volver a una urgencia íntima. Después del fracaso de Yuhán, la historia se concentra en salvar a una de las suyas.
Acto IV.2 — Dragonhyde, Bradford y el Bosque de los Salvajes
La búsqueda del remedio conduce a Dragonhyde y después a la zona de Bradford, conectando el veneno de Jennie con territorios malditos y con antiguos restos religiosos. Aquí empieza a aparecer el tono de ruina ancestral que luego explotará la línea de Sabbath.
Bradford y Carmen funcionan como personajes puente: permiten que el grupo entre en el conflicto de Éilerenn y que el viaje no parezca una simple recogida de antídoto.
Acto IV.3 — El Antiguo Castillo de Éilerenn
En el castillo, el grupo se adentra en un espacio cargado de historia perdida y experimentación. La sensación debería ser la de una fortaleza vieja reciclada por manos equivocadas: pasillos nobles convertidos en laboratorio, restos de magia mezclados con tecnología y una presencia femenina observando desde antes de ser comprendida.
Acto IV.4 — Sheena y el laboratorio
La gran revelación del acto es Sheena. La chica morena vinculada a las visiones de Eva y al interés de Grant aparece por fin como sujeto real, ligado a un laboratorio y a un pasado manipulado.
Sheena no entra como simple recluta:
- representa el daño humano de los experimentos;
- abre la línea de los Meiers;
- conecta magia, identidad y memoria;
- da a Maverik un vínculo protector inmediato.
Con su rescate, el grupo gana a una aliada y la historia gana una de sus piezas más sensibles.