El Antiguo castillo de Éilerenn conserva su nombre sobrio. Su fuerza está en la función, no en el adorno: fortaleza vieja convertida en laboratorio de Grant.

Debe sentirse como una mezcla de:

  • piedra noble;
  • pasillos abandonados;
  • cámaras selladas;
  • tecnología corporativa injertada en ruina;
  • cápsulas Meiers;
  • salas de observación;
  • documentos que no deberían existir;
  • un país demasiado despoblado como para impedir que Grant oculte horrores en sus castillos.

El castillo es clave para Sheena porque allí se revela que su identidad no empieza en un linaje heroico, sino en una operación corporativa construida sobre mentira, clonación y magia auténtica.