La Cuenca de los Meteoritos debe sentirse como una región imposible escondida a plena vista. El valle se encuentra bajo el nivel del mar, pero no está inundado por completo. Algo en su estructura, en sus barreras o en la tecnología enterrada bajo la zona ha impedido que el océano la reclame.

Esto permite una imagen muy potente: un valle profundo, cerrado por paredes naturales, con nieblas bajas, restos de lluvia antigua, vegetación extraña y fragmentos metálicos semienterrados. Desde ciertos puntos elevados puede verse cómo las capas de terreno descienden como si el mundo hubiera sido presionado hacia dentro.

La explicación pública habla de meteoritos, movimientos sísmicos y antiguas anomalías geológicas. La explicación real es más inquietante: la Cuenca pudo formarse alrededor de una caída, un aterrizaje, una defensa automática o una distorsión relacionada con tecnología goralaxi.