Nordhryn permaneció aislada durante generaciones tras guerras, bloqueos o humillaciones históricas. Su relato nacional puede resumirse así:

“Cuando abrimos nuestras costas, el mundo vino a robarnos.”

Ese trauma produjo una sociedad desconfiada del exterior, orgullosa de su autosuficiencia y obsesionada con no depender de nadie. Nordhryn apenas abre fronteras, pero sí exporta influencia mediante corporaciones, contratos, tecnología y recursos energéticos.

Ahí nace la lógica que acaba permitiendo Grant.