Localización: Kantandech / Planicies cercanas a Kantandech Jefes del acto: sin jefe principal; acto de revelación sobre la Stygma y la llegada de la Vesper Personajes obligatorios: Maverik Windrider, Steve Howell, Eva Lucita Ranley y Jennie / Jennifer Aeson Grupo: 4 personajes Disponibilidad: Tras la incorporación de Parice, la apertura de la Náyade como base móvil y antes del viaje principal a Begonia.
Eva y Jennie piden regresar a Kantandech antes de partir hacia Begonia. Después de tantos ataques, desapariciones, guerras fabricadas y ciudades en peligro, ambas están preocupadas por sus familias. Aunque intentan disimularlo, el viaje de vuelta al pueblo inicial pesa más de lo que esperaban. No vuelven como estudiantes de Bronsbury que salen de excursión, sino como parte de un grupo perseguido por Grant, con una nave antigua flotando sobre el mundo y una guerra esperando al otro lado del continente.
Para esta misión, Maverik, Steve, Eva y Jennie deben formar parte obligatoria del grupo.
Al llegar a Kantandech, el pueblo parece tranquilo, pero distinto. La gente habla en voz baja sobre Grant, sobre la Náyade, sobre los ataques recientes y sobre rumores de una guerra que podría extenderse hasta Bashfelor. El bar sigue abierto, las casas siguen en pie y la vida continúa, pero ya no tiene la inocencia de antes.
Eva va a visitar a su padre. Jennie se reúne con su madre. Steve intenta actuar como si nada hubiera cambiado, bromeando con los vecinos y saludando a todo el mundo, pero incluso él se queda callado al ver algunos carteles de alerta colocados cerca de la plaza. Maverik acompaña al grupo en silencio, observando cada rincón del pueblo como si estuviera intentando recordar algo que no termina de encontrar.
Tras las visitas familiares, Eva propone dar un paseo por las planicies al norte de Kantandech. Dice que, cuando eran pequeños, solían jugar allí. Jennie sonríe al recordarlo. Steve se ríe y comenta que Maverik siempre era el primero en acercarse a cualquier cosa rara, aunque luego fuera él quien tuviera que sacarle de los líos.
El grupo sale del pueblo y avanza hasta una zona amplia de hierba baja, rodeada por colinas suaves. El lugar no tiene nada especial a simple vista, pero al llegar a una hondonada concreta, Maverik se detiene.
No dice nada.
Steve se da cuenta enseguida. Eva y Jennie también.
Durante unos segundos, solo se oye el viento.
Jennie pregunta si todos están pensando en lo mismo. Steve intenta bromear, pero la voz no le sale. Eva mira a Maverik y recuerda que allí pasó “lo de la nave”. Steve corrige que no era una nave, que ellos eran críos y seguramente era otra cosa. Pero lo dice sin convicción.
Entonces, una vibración leve recorre el suelo.
Maverik da un paso hacia el centro de la hondonada. La hierba se mueve en círculos, como si una corriente invisible saliera de la tierra. Sheena no está presente, pero si el jugador ha completado o iniciado su misión en Éilerenn, puede añadirse una breve nota indicando que la energía se parece a la del laboratorio Meiers. Sin embargo, esta vez el fenómeno no procede de Grant. Es más antiguo, más frío y más profundo.
Eva llama a Maverik, preocupada.
Steve se adelanta y le agarra del brazo.
En ese momento, la escena cambia.
Analepsis — La tarde de la caída
Años atrás, en las mismas planicies, un grupo de niños juega entre la hierba. Steve, Eva, Jennie y Maverik corren por la hondonada, todavía demasiado pequeños para entender el mundo fuera de Kantandech. Steve presume de ser el mayor de los chicos y dice que él manda en la expedición. Eva protesta. Jennie intenta poner orden. Maverik, más pequeño y callado, se aleja unos pasos siguiendo una luz que ha visto entre las colinas.
El cielo se oscurece de golpe.
No como una tormenta. Como si alguien hubiera apagado el color del mundo.
Una grieta se abre en el aire sobre las planicies. No es exactamente un portal ni una explosión, sino una herida luminosa, una fractura que dobla el horizonte y hace que las nubes giren hacia dentro. Desde esa fractura cae una nave desconocida, envuelta en fuego azul y sombras negras. La nave no cae como un avión ni como un meteorito: aparece a medias, desaparece un instante, vuelve a surgir unos metros más abajo y finalmente se estrella al otro lado de la hondonada.
La onda expansiva tira a los niños al suelo.
Steve se levanta primero, cubierto de polvo. Eva grita. Jennie empieza a llorar, pero intenta no hacerlo. Maverik no está junto a ellos.
Lo ven caminando hacia el cráter.
Steve le grita que vuelva. Eva también. Jennie le suplica que no se acerque.
Maverik no responde. Observa la nave caída como si algo le llamara desde dentro.
La Vesper, aunque ellos aún no conocen su nombre, yace medio hundida en la tierra. Su casco se abre y se cierra como si respirase. Alrededor de la nave flotan fragmentos de luz negra, restos de una energía que no pertenece a este mundo. En el centro del cráter hay una figura adulta, inconsciente, caída entre cables y vapor: Damian Voss.
Pero los niños no entienden nada de eso.
Para ellos es una nave del espacio.
Maverik baja al cráter.
Al poner un pie sobre la tierra quemada, la energía residual de la Vesper reacciona. No es solo energía dimensional. La nave ha atravesado algo al llegar: una zona débil del mundo, una grieta mínima conectada con una sombra antigua que estaba sellada mucho antes de que ninguno de ellos naciera.
La luz negra se clava en Maverik.
El niño se queda paralizado. Abre la boca, pero no grita. Una marca oscura se extiende por su piel durante un instante, como una cicatriz hecha de sombra y fuego. La hierba alrededor se marchita. El aire se vuelve pesado. Steve baja corriendo al cráter sin pensar.
Eva intenta seguirle, pero Jennie la detiene.
Steve llega hasta Maverik y lo arrastra fuera de la zona quemada. La energía le golpea también, lanzándolo al suelo, pero no llega a marcarlo. Steve se levanta como puede, agarra a Maverik por debajo de los brazos y tira de él con todas sus fuerzas. Grita a Eva y Jennie que corran.
Las dos niñas ayudan a sacar a Maverik del cráter.
Cuando se alejan, la fractura del cielo se cierra de golpe. La nave desaparece parcialmente entre distorsiones, como si nunca hubiera caído del todo en el mundo. Damian Voss y la Vesper quedan ocultos tras una reverberación extraña, invisible para cualquiera que no se acerque demasiado.
Los niños llegan al pueblo con Maverik inconsciente.
Dicen que ha caído una nave del cielo. Dicen que había un hombre dentro. Dicen que el aire estaba roto. Dicen que Maverik ha tocado una luz negra.
Nadie les cree.
Los adultos encuentran al niño con fiebre altísima, la piel fría y una marca que desaparece antes de que el médico pueda verla con claridad. Sus padres piensan que ha sufrido un golpe, una intoxicación o alguna enfermedad extraña de verano. El médico recomienda reposo. Steve insiste en que la nave era real. Eva también. Jennie intenta explicar lo de la luz, pero cada vez que lo cuenta suena más imposible.
Durante días, Maverik no habla ni se mueve apenas.
Cuando despierta, parece el mismo.
Pero no lo es.
Steve nunca olvida que fue él quien lo sacó del cráter. Eva nunca olvida la forma en que Maverik miraba la nave. Jennie nunca olvida que, durante un segundo, la sombra alrededor del niño pareció tener vida propia.
Con el tiempo, todos aprendieron a callarlo. Los adultos lo llamaron imaginación infantil. Ellos mismos empezaron a dudar. La nave se convirtió en una historia absurda de cuando eran pequeños. Un cuento que ninguno mencionaba demasiado.
Hasta ahora.
Regreso al presente
La visión termina.
Maverik, Steve, Eva y Jennie siguen en la hondonada. El viento ha cesado. En el suelo, donde antes no había nada, aparece durante unos segundos una marca oscura con forma de cicatriz abierta. Después se desvanece.
Steve se queda mirando a Maverik. Por primera vez en mucho tiempo, no intenta bromear. Dice que él le sacó de allí, pero que nunca supo de qué le estaba salvando. Eva recuerda que todos dejaron de hablar de aquello porque nadie les creyó. Jennie, más serena, comprende que la historia de Grant, Damian Voss y las Stygmas empezó mucho antes de la excursión a la Zona Marítima.
Entonces Damian Voss contacta desde la Náyade o la Vesper. Su voz suena alterada al detectar la anomalía residual. Pregunta dónde están. Cuando Steve le describe la zona, Damian guarda silencio durante varios segundos.
Finalmente admite que ese fue el lugar por el que llegó a esta realidad.
Su nave, la Vesper, atravesó una fractura dimensional inestable. Al hacerlo, rozó algo que no pertenecía ni a su mundo ni a este. Damian no sabía entonces qué era. Ahora empieza a sospecharlo: la Sombra Etérea.
La energía que marcó a Maverik no fue un ataque consciente ni una elección divina. Fue una herida causada por la llegada de la Vesper a través de una zona sellada del mundo. Maverik se acercó demasiado y sobrevivió. Esa supervivencia creó la Stygma original.
Damian se muestra incómodo. No pide perdón de forma directa, pero su tono cambia. Comprende que su llegada no solo trajo a Grant la posibilidad de copiar tecnología dimensional. También marcó la vida de Maverik y, quizá, abrió la primera grieta que Silas Arclight acabaría persiguiendo años después.
Eva se enfada. Pregunta si todo lo que han vivido empezó por culpa de una nave que cayó al lado de su pueblo. Damian responde que las cosas nunca son tan simples. La fractura ya estaba allí. La Vesper solo la atravesó. Grant solo la encontró después. Y Maverik solo fue el primero que sobrevivió al contacto.
Jennie dice que eso no cambia lo importante: Maverik era un niño.
Steve, con rabia contenida, mira hacia el punto donde estuvo el cráter y dice que nadie volvió allí porque todos les hicieron creer que se lo habían inventado. Pero era real. Siempre fue real.
Maverik permanece en silencio.
La marca de su Stygma aparece levemente durante un instante. No como una amenaza, sino como una respuesta.
Eva se acerca a él y le dice que, sea lo que sea esa marca, no pertenece a Grant. Jennie añade que tampoco pertenece a Damian, ni a la Sombra, ni a ninguna nave antigua. Steve remata diciendo que, si alguien quiere usar a Maverik como llave, tendrá que pasar por todos ellos primero.
La energía residual desaparece por completo.
Resolución
Al regresar a Kantandech, Eva y Jennie se despiden de sus familias con más peso del que tenían al llegar. Ya no solo han comprobado que sus padres están bien; también han recuperado una parte enterrada de su infancia.
La misión revela que:
- Maverik porta la Stygma original desde niño.
- La marca apareció cuando la Vesper llegó a esta realidad.
- Damian Voss no marcó voluntariamente a Maverik, pero su llegada provocó la anomalía.
- Steve fue quien sacó a Maverik del cráter.
- Eva y Jennie también presenciaron el incidente, aunque acabaron creyendo que quizá lo habían imaginado.
- La Sombra Etérea ya estaba vinculada al mundo antes de Grant.
- Grant detectó más tarde esa marca y empezó a considerar a Maverik “el elegido”.
Desde este momento, el grupo comprende que Maverik no es un elegido por destino ni un experimento de Grant. Es un superviviente de una herida entre realidades.
Y esa herida sigue dentro de él.