Al día siguiente, el alumnado visita el Edificio Grant, situado en la Zona Marítima. La corporación se presenta como una empresa respetable, tecnológica y poderosa. Todo parece diseñado para impresionar: salas limpias, ascensores brillantes, pantallas de propaganda, laboratorios visibles cuidadosamente preparados y empleados que sonríen demasiado.
El responsable visible de la visita, Silas Arclight, responde con demasiada solvencia a las preguntas incómodas de Gasón. No parece sorprendido por ninguna sospecha. Al contrario: da la impresión de haber preparado respuestas para cuestiones que ningún estudiante corriente debería estar haciendo.
Gasón empieza a insistir en que algo no cuadra. Pregunta por zonas restringidas, laboratorios subterráneos, rutas de carga nocturna y rumores sobre investigaciones dimensionales. Silas lo trata con una cortesía fría, casi divertida, lo que irrita aún más a Gasón.
Steve cree que Gasón está intentando hacerse el interesante. Eva y Jennie desconfían, pero no quieren meterse en problemas. Bedoya comenta que, si una empresa tiene que repetir tantas veces que no oculta nada, probablemente oculta algo.
Maverik, en cambio, se muestra extrañamente atento. No sabe explicar por qué, pero ciertas salas del edificio le producen una sensación incómoda, como si hubiera algo bajo sus pies que lo llamara desde muy lejos.
La propuesta de Gasón
Cuando la visita termina y los estudiantes regresan hacia los bungalows, Gasón intercepta a Steve y Maverik. Ya no está actuando solo para impresionar a su séquito. Está nervioso de verdad.
Les dice que Grant oculta algo grave. No habla de simples contratos turbios ni de evasión fiscal, sino de investigaciones relacionadas con otras dimensiones, personas encerradas y tecnología que no debería estar en manos privadas. Gasón afirma haber visto documentos, planos parciales o movimientos extraños durante sus turnos como apoyo de seguridad estudiantil.
Steve le responde que es una tontería y que se está inventando una película para parecer más listo de lo que es. Sin embargo, Maverik se muestra especialmente interesado. Algo en el edificio le ha dejado una inquietud difícil de ignorar.
Gasón aprovecha esa reacción. Les dice que, si quieren comprobarlo, se reúnan con él esa noche. Tiene una ruta de entrada, un horario aproximado de guardias y la seguridad absoluta de que improvisar sobre la marcha es un plan aceptable.
Steve protesta, pero su curiosidad puede más que su prudencia.
Maverik acepta en silencio.
La excusa para los demás será simple: van a salir a pescar, a dar una vuelta o a hacer cualquier estupidez nocturna propia de estudiantes que no saben quedarse quietos.