La graduación se rompe cuando Grant Corp. lanza un ataque directo contra Bronsbury.
No es una invasión improvisada. Es una operación quirúrgica con varios objetivos:
- recuperar o destruir la nave custodiada por Bronsbury;
- borrar pruebas del incidente de la Zona Marítima;
- capturar o estudiar de nuevo a Maverik, identificado internamente como XB004;
- medir la capacidad defensiva de la academia;
- presentar a Seferis como nuevo ejecutor de Grant.
El ataque empieza con interferencias en los sistemas de seguridad, explosiones controladas cerca del hangar y la llegada de tropas corporativas. Bronsbury pasa de centro educativo a fortín improvisado. Profesores, estudiantes y graduados se organizan como pueden para evacuar civiles, proteger archivos y defender las entradas principales.
La escena debe sentirse caótica, pero no desordenada. Bronsbury no es indefensa: tiene protocolos, instructores capaces y alumnos entrenados. El problema es que Grant ha preparado el asalto con información interna y tecnología suficiente para golpear puntos concretos.
Durante la defensa, el grupo se divide.
Jennie, Anika, Myikku y Gasón ayudan a contener la entrada principal y a proteger a estudiantes heridos. Gasón intenta demostrar que no es solo el culpable del incidente anterior. Pelea con rabia, pero también con una necesidad evidente de que alguien lo vea haciendo algo correcto.
Maverik, Steve, Eva y Bedoya reciben otra tarea: llegar al Templo del Dios del Rayo. Myikku entiende que, si Zephradon responde, la academia podría resistir el ataque. No se trata de “conseguir una invocación” como quien recoge un arma, sino de pedir ayuda a una voluntad antigua ante una agresión directa contra Bronsbury.
La decisión funciona bien porque convierte el primer contacto con los Eidolas en una emergencia real. El grupo no va al templo por ambición ni por completar una prueba escolar. Va porque la academia está siendo atacada y no hay suficiente tiempo.
Camino al Templo del Dios del Rayo
El camino hacia el templo permite mostrar la academia desde otro ángulo: pasillos evacuados, patios con combates, estudiantes atrincherados, profesores conteniendo soldados de Grant y sistemas defensivos fallando por interferencia tecnológica.
Steve intenta mantener el ánimo, pero está asustado. Bedoya, que hasta ahora parecía el más ajeno al drama, empieza a actuar con una seriedad nueva. Eva se muestra especialmente determinada: la idea de pedir ayuda a Zephradon no le parece absurda, sino necesaria. Maverik siente de nuevo esa incomodidad extraña en su cuerpo, como si la violencia de Grant hiciera responder algo dentro de él.
Al llegar al templo, los sistemas modernos de Bronsbury quedan atrás. El oratorio del rayo debe sentirse muy distinto al edificio académico: piedra antigua, metal ennegrecido, símbolos de tormenta, aire cargado de electricidad y un silencio que no parece vacío, sino expectante.