Al día siguiente, Bronsbury reúne la información obtenida. Grant ha perdido el control directo de la mansión de Ortega, pero ha logrado lo que quería: trasladar a Alinne fuera de Yuhán. Los registros recuperados mencionan rutas marítimas alteradas, interferencias gravitatorias y una región de Bashfelor que los mapas tratan de forma imprecisa: la Cuenca de los Meteoritos.

Damian detecta una firma energética extraña asociada a esa ruta. No es igual a la de la Vesper, pero le resulta inquietantemente familiar. Una tecnología muy antigua, quizá goralaxi, mezclada con anomalías del propio planeta. Sheena reacciona al oír hablar de Alinne. No la conoce, pero entiende demasiado bien lo que significa que Grant mire a una chica y vea una posibilidad técnica.

Eva dice que no pueden dejarla allí. Jennie insiste en que esta vez no esperarán a que el daño ya esté hecho. Steve mira a Maverik. Maverik asiente. La segunda crisis de Yuhán no termina con una gran celebración ni con la incorporación inmediata de nuevos compañeros. Termina con una certeza más dura:

Grant está encadenando personas: Gasón. Sheena. Alinne. Bedoya y su equipo. Ortega. Yuhán entera.

Cada víctima se convierte en herramienta, cada herramienta en experimento, cada experimento en una nueva ruta hacia algo peor.

Con la Vesper ya operativa y el rastro de Alinne apuntando a la Cuenca de los Meteoritos, el grupo se prepara para abandonar Bronsbury otra vez.

Esta vez no van a investigar.

Van a recuperar a una chica antes de que Grant decida qué hacer con ella.