Localizaciones: Alcantia / distrito parlamentario / archivos civiles / sede de relaciones públicas de Grant / Cámara de Supervisión de Cantharia Jefes del acto: Magistrado Proxy H-11 Personaje obligatorio: Steve Howell Grupo: 4 personajes Personajes principales: Steve Howell, Gareth Howell, representantes de Grant Corp. y el grupo elegido. Objetivo: dar a Steve una misión personal, presentar Alcantia como capital política de Cantharia, mostrar cómo Grant manipula el relato público y revelar que la corporación no solo controla laboratorios y ejércitos, sino también leyes, comisiones, archivos y opinión pública.
Tras los acontecimientos de la Torre de Resonancia, el grupo regresa a un mundo que ya no puede fingir normalidad. La caída del falso Aury, la existencia de copias, la alteración de monstruos a través de señales arcanas y la implicación cada vez más evidente de Grant Corp. han empezado a circular como rumores imposibles de contener.
Pero una cosa es saber la verdad.
Otra muy distinta es lograr que una nación la reconozca oficialmente.
En Cantharia, las instituciones convocan una sesión extraordinaria en Alcantia, la capital administrativa y política del país. La ciudad se presenta ante el mundo como el corazón del orden moderno: avenidas limpias, tranvías puntuales, edificios de cristal, oficinas ministeriales, cámaras de debate, seguridad civil impecable y pantallas públicas repitiendo el mismo lema:
Alcantia, la ciudad más segura del mundo.
La frase debería sonar tranquilizadora.
Al grupo le suena a amenaza.
La sesión tiene un objetivo oficial: revisar las actividades recientes de Bronsbury, evaluar la aparición de la Náyade, estudiar las acusaciones contra Grant Corp. y determinar si el grupo de Maverik ha actuado dentro de los límites aceptables para una unidad graduada de la academia.
En la práctica, Grant ha preparado una trampa política. La corporación no necesita negar todos sus crímenes. Le basta con ensuciar las pruebas, sembrar dudas, presentar al grupo como una unidad inestable y convertir a Bronsbury en una institución irresponsable que ha puesto armas antiguas, tecnología desconocida y fuerzas invocables en manos de jóvenes demasiado peligrosos.
La noticia llega a la Náyade a través de un canal oficial de Bronsbury. El mensaje va dirigido a Steve Howell. Su padre, Gareth Howell, forma parte de la comisión parlamentaria encargada de supervisar el caso. Steve intenta fingir que no le importa. Dice que su padre lleva toda la vida metido en salas donde la gente habla mucho para no decir nada. Bromea con que Alcantia es el único lugar del mundo donde un hombre puede tardar tres horas en pedir un café si antes tiene que abrir turno de palabra.
Pero el mensaje que recibe no tiene nada de cómico.
“No vengas a Alcantia. No puedo protegerte aquí.”
Steve lee la frase varias veces.
Después decide ir.
#Gareth Howell
Gareth Howell no es un gran héroe político ni una figura revolucionaria. Es un hombre de Estado: sobrio, serio, educado hasta la rigidez y acostumbrado a medir cada palabra antes de pronunciarla. Ha pasado años dentro de las instituciones de Cantharia, defendiendo la supervisión civil de academias, corporaciones, seguridad privada y misiones extranjeras.
Steve se parece a él más de lo que le gustaría admitir.
Los dos son inteligentes, observadores y muy rápidos detectando puntos débiles. La diferencia es que Steve convierte esa rapidez en humor, movimiento y disparos precisos. Gareth la convierte en informes, silencios y frases cuidadosamente colocadas en el momento exacto.
La relación entre ambos no está rota, pero sí llena de distancia.
Gareth cree que Steve desperdicia su talento comportándose como si todo pudiera resolverse con una ocurrencia y una pistola bien apuntada. Steve cree que su padre se ha pasado la vida intentando ganar discusiones contra gente que ya había comprado la sala antes de entrar.
Los dos se quieren.
Los dos se irritan.
Los dos tienen parte de razón.
Cuando el grupo llega a Alcantia, Gareth no los recibe con un abrazo. Los hace entrar por una puerta lateral del distrito parlamentario y les advierte de que Grant tiene ojos en todas partes: asesores, periodistas, abogados, técnicos de seguridad, donantes políticos y funcionarios que no necesitan estar comprados para comportarse como si lo estuvieran.
Grant ha presentado una versión muy limpia de los últimos acontecimientos:
- el incidente del Edificio Grant fue provocado por estudiantes imprudentes;
- el ataque a Bronsbury fue una operación defensiva malinterpretada;
- la situación de Yuhán se debió a grupos locales radicalizados;
- la guerra de Ferklin es un conflicto histórico en el que Grant solo intentó mediar;
- la Torre de Resonancia fue una instalación experimental saboteada por agentes de Bronsbury;
- la Náyade es una amenaza extranjera no regulada;
- Maverik y sus compañeros han cruzado demasiadas fronteras sin autorización clara.
Steve pierde los nervios al escuchar la lista.
Gareth le ordena callar.
No por desprecio, sino porque sabe que Grant está esperando precisamente eso: una explosión pública, una amenaza, una frase mal dicha, cualquier gesto que permita presentar al grupo como peligroso.
Steve obedece.
Le cuesta más que cualquier combate.
#Alcantia
La exploración de Alcantia debe sentirse muy distinta a otras ciudades del juego. No es una ruina, ni una aldea, ni una ciudad fantástica, ni un frente de guerra. Es una capital limpia, próspera y funcional. Precisamente por eso resulta inquietante.
Todo está demasiado ordenado.
Los guardias sonríen demasiado poco. Las pantallas informativas repiten mensajes de seguridad. Los ciudadanos hablan de Grant con una mezcla de respeto, dependencia y miedo a parecer conspiranoicos. Los edificios oficiales tienen controles de acceso impecables. Las sedes corporativas no parecen guaridas de villanos, sino oficinas de cristal donde se preparan comunicados, demandas y campañas de imagen.
Steve guía al grupo por la ciudad con una incomodidad evidente. Conoce Alcantia de visitas familiares, cenas aburridas y pasillos donde de niño le decían que no tocara nada. Pero ahora la ciudad le parece otra cosa: un tablero donde Grant juega sin necesidad de sacar soldados a la calle.
El grupo descubre que Gareth no ha llamado a Steve solo por desesperación paterna. Tiene pruebas, pero incompletas. Informes sobre Yuhán. Registros alterados de la visita escolar al Edificio Grant. Comunicaciones vinculadas a la Torre de Resonancia. Fragmentos de contratos entre Grant y varias instituciones de Cantharia. Datos que podrían exponer a la corporación si se presentan juntos.
El problema es que los documentos originales han sido retirados de los sistemas públicos.
Grant no los ha destruido.
Todavía.
Los ha trasladado a los Archivos Civiles de Alcantia, bajo un protocolo de revisión legal que impide a Gareth acceder sin autorización de la propia comisión. Y la comisión está llena de gente que no quiere saber demasiado.
Steve entiende la trampa enseguida.
Su padre no puede robar los documentos sin destruir su carrera y anular las pruebas.
Pero ellos sí pueden entrar.
Gareth no se lo pide directamente.
Steve sonríe por primera vez desde que llegó a la ciudad.
Dice que, por una vez, su padre le ha educado bien: si alguien deja una puerta legalmente cerrada, siempre hay una ventana moralmente discutible.
Gareth finge no haber oído eso.
#Los Archivos Civiles
La misión se convierte en una infiltración urbana.
El grupo debe entrar en los Archivos Civiles de Alcantia, una enorme instalación administrativa donde se almacenan registros legales, actas antiguas, contratos de supervisión, pruebas selladas, expedientes de academias y documentación sensible de empresas con capacidad estratégica.
No es una mazmorra sucia. Es peor: es una mazmorra limpia.
Pasillos blancos, lectores de credenciales, ascensores silenciosos, cámaras discretas, funcionarios que pueden activar alarmas sin levantar la voz y unidades de seguridad diseñadas para inmovilizar sin hacer escándalo. Cada sala parece inofensiva hasta que se cierra.
Steve toma el liderazgo de la operación.
No porque Maverik se lo entregue con solemnidad, sino porque todos entienden que este es su terreno. Steve sabe leer planos, anticipar rutas de guardias, detectar puntos ciegos y utilizar la estructura del edificio contra sus propios sistemas. Sus bromas vuelven, pero ahora tienen filo. No son una forma de escapar del miedo, sino de mantenerse despierto.
Durante la infiltración, el grupo recupera varias piezas clave:
- el registro original de la excursión a la Zona Marítima;
- comunicaciones internas de Grant previas al ataque a Bronsbury;
- informes que demuestran manipulación en Yuhán;
- documentos sobre contratos encubiertos de seguridad en Alcantia;
- una copia parcial de datos vinculados a la Torre de Resonancia;
- pruebas de que Grant preparó relatos alternativos antes incluso de que los hechos ocurrieran.
Esto último resulta especialmente grave.
Grant no solo encubre crímenes después de cometerlos.
Prepara versiones públicas antes de activar sus operaciones.
Para la corporación, la verdad no es algo que ocurre.
Es algo que se gestiona.
#Padre e hijo
Al salir de los Archivos Civiles, Steve y Gareth tienen una conversación pendiente.
Gareth está furioso porque Steve ha entrado en una instalación estatal, ha robado documentos sellados y ha puesto en riesgo a todo el grupo. Steve le responde que esos documentos iban a desaparecer esa misma noche y que él lo sabía.
Gareth no lo niega.
Entonces Steve le pregunta por qué no hizo nada antes.
La pregunta duele.
Gareth responde que lleva años haciendo cosas. Firmar informes. Bloquear contratos. Retrasar licencias. Exigir comparecencias. Proteger a Bronsbury cuando otros querían cortarle fondos. Impedir que Grant colocara a más gente en la supervisión de academias. Pelear cada coma de cada documento para que corporaciones como Grant no pudieran comprar el país entero en una sola votación.
Steve le dice que eso no ha bastado.
Gareth responde que ya lo sabe.
La discusión no se resuelve con un abrazo inmediato. No tendría sentido. Pero por primera vez ambos se ven con claridad.
Steve comprende que su padre no ha sido cobarde. Ha estado peleando en un campo donde cada movimiento tarda meses y donde un error puede entregar el país entero al enemigo.
Gareth comprende que su hijo no es solo un chico impulsivo con una pistola y demasiada facilidad para meterse en problemas. Steve ha visto lo que ocurre cuando las instituciones llegan tarde. Ha visto laboratorios, ciudades ocupadas, amigos envenenados, compañeros capturados y monstruos nacidos de contratos que alguien permitió firmar.
Gareth dice una frase que marca a Steve:
—Crees que ser valiente es entrar antes que nadie. A veces ser valiente es quedarse sentado mientras todos te llaman cobarde, porque levantarte demasiado pronto les daría exactamente la excusa que necesitan.
Steve responde:
—Y a veces quedarse sentado es justo lo que ellos estaban esperando.
Ninguno de los dos gana la discusión.
Eso es lo importante.
#La Cámara de Supervisión
La misión culmina en la Cámara de Supervisión de Cantharia, donde se celebra la sesión extraordinaria.
Grant llega preparado.
Sus representantes visten con sobriedad, hablan con calma y no parecen villanos. Presentan gráficos, contratos, testimonios editados y declaraciones de expertos. Acusan a Bronsbury de perder el control de sus graduados. Acusan al grupo de provocar incidentes internacionales. Acusan a Gareth Howell de parcialidad por tener un hijo implicado en los hechos.
Durante unos minutos, parece que van a ganar.
Gareth mantiene la compostura, pero Steve nota que su padre está contra las cuerdas. Si presenta las pruebas recuperadas sin explicar su origen, Grant puede invalidarlas. Si no las presenta, la comisión recomendará limitar la autonomía de Bronsbury y abrirá la puerta a que Grant se ofrezca como “socio técnico” para supervisar amenazas arcanas.
Entonces Steve interviene.
No con un discurso largo ni con una explosión de rabia. Por una vez, habla con precisión.
Expone lo que Grant ha hecho en términos que la sala no puede ignorar: patrones de manipulación, contratos, fechas, contradicciones documentales, versiones preparadas antes de los incidentes, rutas de transferencia de pruebas y operaciones que se repiten de Yuhán a la Torre de Resonancia.
No intenta sonar como su padre.
Tampoco como Maverik.
Suena como Steve: rápido, mordaz, directo y demasiado inteligente para que lo traten como un chaval metido en algo que no entiende.
Uno de los representantes de Grant sonríe.
Activa un protocolo oculto.
Las puertas de la Cámara se cierran.
Los sistemas de seguridad de Alcantia pasan a modo de emergencia.
Grant ha preparado su última salida: simular un ataque del grupo dentro del edificio parlamentario, eliminar o desacreditar a Gareth Howell y presentar la sesión como prueba definitiva de que Bronsbury es una amenaza interior.
El lema de la ciudad vuelve a aparecer en las pantallas:
Alcantia, la ciudad más segura del mundo.
Entonces entra el Magistrado Proxy H-11.
#Jefe: Magistrado Proxy H-11
El Magistrado Proxy H-11 es una unidad de seguridad parlamentaria modificada por Grant. Su diseño mezcla solemnidad institucional y tecnología corporativa: placas blancas, símbolos de la Cámara, brazos articulados, campos de contención, visor sin rostro y una voz que recita órdenes legales convertidas en amenazas.
No habla como un robot militar.
Habla como una sentencia.
Declara al grupo en desacato. Ordena la inmovilización de testigos. Sella salidas. Bloquea comunicaciones. Activa barreras que separan a Gareth del resto de la sala. Cada ataque parece una herramienta legal deformada: mandatos de arresto convertidos en cadenas de luz, órdenes de silencio que bloquean habilidades, confiscaciones que desactivan objetos, protocolos de seguridad que aíslan personajes.
La batalla debe hacer que Steve sea obligatorio.
Su función no es solo disparar. Es leer el sistema. Mientras los demás rompen barreras, protegen a Gareth y contienen a las unidades menores, Steve identifica los puntos débiles del Proxy: anclajes de voz, núcleo de autorización, emisor de órdenes y rutinas de falsificación.
En el momento decisivo, Steve desafía al Magistrado Proxy, forzándolo a centrar sus protocolos sobre él. La escena funciona como una inversión de su carácter: Steve, que siempre evita quedarse quieto demasiado tiempo, se convierte voluntariamente en el blanco principal para dar a los demás una oportunidad.
El combate termina cuando Steve dispara al núcleo de autorización del Proxy justo después de que Gareth use su propia credencial parlamentaria para abrir una ventana legal mínima en el sistema.
Padre e hijo vencen juntos.
Uno desde la ley.
El otro desde el punto ciego.
El Magistrado Proxy cae en mitad de la Cámara, repitiendo frases de seguridad hasta que la voz se distorsiona y se apaga.
Durante unos segundos, nadie habla.
Luego las pantallas de Alcantia dejan de mostrar el lema.
Y empiezan a mostrar los documentos reales.
#Resolución
Grant no queda destruida por esta misión.
Eso sería demasiado fácil.
Pero pierde algo importante: control absoluto sobre el relato en Cantharia.
La comisión no puede seguir fingiendo que todo son exageraciones de Bronsbury. Gareth Howell logra forzar una investigación oficial más amplia, bloquear temporalmente varios contratos de Grant y evitar que la Náyade o la Vesper queden confiscadas bajo pretexto de seguridad nacional.
Alcantia no despierta de golpe. Ninguna ciudad lo hace.
Pero se abre una grieta.
Algunos ciudadanos empiezan a hablar. Algunos funcionarios filtran datos. Algunos periodistas dejan de repetir comunicados corporativos. Y, por primera vez, Grant se ve obligada a defenderse en terreno público sin controlar todas las piezas.
Steve no lo celebra demasiado.
Sabe que han ganado una batalla rara, lenta, fea, llena de papeles y cámaras. Una batalla que, hace unos meses, habría despreciado.
Gareth lo acompaña hasta la salida del distrito parlamentario. No le pide perdón de forma directa. Steve tampoco. Los Howell no parecen buenos para eso.
Gareth solo le entrega una caja antigua.
Dentro hay una Carabina Táctica procedente de antiguos cuerpos de seguridad civil de Alcantia, restaurada y registrada bajo autorización parlamentaria provisional. No es un arma ceremonial. Está cuidada, modificada y preparada para alguien con buen pulso.
Steve la mira. Pregunta si eso es legal. Gareth responde que depende de lo que haga con ella. Steve sonríe y dice que la va a llamar Voto de Censura. Gareth suspira como si hubiera perdido una batalla que sabía perdida desde el nacimiento de su hijo.
La recompensa real de la misión no es una técnica nueva, sino el desbloqueo de los Contratos de Mercenario, una cadena opcional de ocho objetivos vinculados a Grant. Cada contrato permite obtener recompensas específicas para Steve, siempre asociadas a su rol de tirador táctico: armas de la categoría Pistolas de Parice y Steve, equipamiento personal o mejoras vinculadas a sus técnicas existentes.
Antes de marcharse, Steve mira una última vez la ciudad.
Alcantia sigue brillante.
Sigue limpia.
Sigue repitiendo que es segura.
Pero ahora el grupo sabe leer lo que hay debajo.
La misión termina con Steve subiendo a la Vesper o a la Náyade con menos bromas de lo habitual. Maverik no le pregunta si está bien. Steve tampoco necesita fingir del todo.
Solo dice:
—Mi padre es insoportable.
Pausa.
—Pero dispara mejor con leyes que muchos con pistolas.
Y por primera vez, no lo dice como insulto.
Lo dice con orgullo.
#Recompensa narrativa: Contratos de Mercenario
Tras la caída del Magistrado Proxy H-11, Gareth Howell no solo consigue abrir una investigación oficial contra Grant. También logra algo más discreto, pero igual de importante: activar una vía legal de intervención contra antiguos agentes, contratistas armados y ejecutores encubiertos de la corporación.
No puede llamarlo persecución política. No puede llamarlo guerra privada. No puede llamarlo venganza. Así que lo llama de la única forma que la administración de Cantharia puede aceptar sin derrumbarse de vergüenza:
Contratos de Mercenario.
Steve se ríe al oírlo. Gareth no. Los Contratos de Mercenario son órdenes especiales emitidas bajo supervisión civil, destinadas a neutralizar a individuos vinculados a Grant que han escapado de la justicia ordinaria: jefes de seguridad, pilotos de asalto, técnicos armados, cazadores de anomalías, francotiradores corporativos, escoltas de ejecutivos, operadores de pruebas de campo y antiguos responsables de operaciones encubiertas.
Oficialmente, Steve no está ejecutando una campaña personal. Oficialmente, Bronsbury no está enviando alumnos a cazar criminales. Oficialmente, Cantharia solo está autorizando misiones de captura, contención o neutralización contra objetivos peligrosos. Steve resume todo eso de forma más sencilla:
— Mi padre acaba de inventarse una excusa legal para que pueda pegarle tiros a los peores amigos de Grant.
Gareth le corrige:
— Para que puedas detener amenazas activas antes de que desaparezcan.
Steve asiente.
— Eso he dicho.
A partir de esta misión, Steve desbloquea los Contratos de Mercenario, una cadena opcional de ocho enfrentamientos especiales repartidos por distintas zonas del mundo. Cada contrato señala a un villano relacionado con Grant Corp., normalmente enemigos que no forman parte del eje principal de la historia, pero que ayudan a mostrar la extensión real de la red corporativa.
Estos objetivos no son simples monstruos fuertes. Cada uno representa una forma concreta de violencia de Grant:
- seguridad privada convertida en ejército;
- cazadores de sujetos experimentales;
- francotiradores usados para eliminar testigos;
- técnicos de campo que probaron armas sobre civiles;
- pilotos que escoltaron cargamentos ilegales;
- mercenarios encargados de limpiar laboratorios abandonados;
- especialistas en capturar criaturas o personas con energía anómala;
- antiguos mandos que intentan vender secretos de Grant al mejor postor.
Los contratos funcionan como un minijuego de combate centrado en Steve. En lugar de una batalla convencional, cada misión adopta una estructura más cercana a un shooter: oleadas cortas, coberturas, blancos móviles, objetivos prioritarios, recargas limitadas, disparos de precisión, interrupciones y duelos contra enemigos especialmente rápidos o bien protegidos.
Steve debe leer el escenario, fijar objetivos, aprovechar ventanas de disparo y decidir cuándo exponerse. No se trata solo de tener buena puntería. Se trata de demostrar que ha aprendido la lección de Alcantia: un blanco no se derriba cuando aparece, sino cuando ya no tiene dónde esconder su mentira.
Cada contrato completado desbloquea una recompensa exclusiva para Steve. Según el objetivo derrotado, puede obtener:
- una técnica propia;
- un arma concreta;
- una pieza de equipamiento personal;
- una mejora vinculada a puntería, control, evasión, estados alterados o ruptura de defensas.
Gareth insiste en que los contratos deben registrarse, justificarse y cerrarse con informe. Steve pregunta si puede titular todos los informes con frases molonas. Gareth dice que no. Steve lo hace igualmente.
La cadena completa de Contratos de Mercenario convierte a Steve en algo más que el tirador del grupo. Le da una progresión propia, una relación jugable con la red secundaria de Grant y una forma de demostrar que también puede liderar operaciones sin Maverik en el centro. Cada enemigo derrotado reduce un poco más la capacidad de Grant para esconder sus restos bajo nombres falsos, empresas pantalla y expedientes clasificados.
Cuando Steve acepta el primer contrato, Gareth le entrega una credencial provisional. No es una licencia para matar. No es una placa heroica. Es un documento administrativo lleno de limitaciones, advertencias y condiciones legales. Steve lo mira durante varios segundos. Luego dice:
— Es el objeto más aburrido que me han dado en mi vida.
Gareth responde:
— Úsalo bien y puede salvarte de una celda.
Steve guarda la credencial junto a su arma.
— Entonces es aburrido, pero útil.
Desde ese momento, los Contratos de Mercenario quedan disponibles como contenido opcional asociado a Steve. Al completar los ocho, se desbloquea su recompensa final y se cierra su arco como tirador táctico: ya no es solo el amigo que dispara rápido, sino alguien capaz de perseguir una verdad, seleccionar un objetivo y sostener la presión hasta que el enemigo deja de tener escapatoria.
#Resultado narrativo
La ciudad más segura del mundo permite que Alcantia deje de ser un nombre de mapa y se convierta en un frente real contra Grant. La corporación ya no aparece solo como fuerza militar, científica o arcana, sino como poder capaz de manipular legalidad, opinión pública, archivos y miedo institucional.
La misión también redefine a Steve. Hasta ahora ha sido el amigo rápido, el tirador, el bromista, el que corre hacia el peligro antes de pensar demasiado en las consecuencias. En Alcantia aprende que la precisión no siempre consiste en disparar primero. A veces consiste en esperar el segundo exacto en que una mentira se queda sin cobertura.
Y entonces disparar.