Localizaciones: Antiguo Castillo de Éilerenn / Arboleda salvaje / Glanndraic / Cuevas del Dragón / Academia Bronsbury Jefes del acto: encuentros menores contra residuos experimentales de Grant Personajes principales: Maverik Windrider, Eva Lucita Ranley, Steve Howell, Jennie / Jennifer Aeson, Sheena, Damian Voss, Bradford Antiques y Carmen la Grande Objetivo: cerrar la crisis del Antiguo Castillo de Éilerenn, salvar a Jennie con la Triaca Pelágica, estabilizar a Steve, integrar a Sheena en el grupo y reclutar a Bradford y Carmen como aliados conscientes de la verdadera misión contra Grant.

Maverik despierta sobre el suelo frío del Antiguo Castillo de Éilerenn.

Ya no está en el laboratorio inferior.

No hay rejillas metálicas bajo sus pies, ni sirenas, ni cápsulas rotas, ni paredes llenas de cables y mugre. Está de nuevo en la parte noble del castillo: piedra húmeda, tapices podridos, vitrales agrietados y silencio de ruina antigua.

Durante unos segundos, podría parecer que todo lo ocurrido bajo el castillo ha sido una alucinación.

Entonces oye respirar a Sheena a su lado.

La muchacha también está inconsciente, envuelta en la ropa improvisada que Maverik encontró en el laboratorio. Su presencia demuestra que la capa inferior no fue un sueño. El castillo los arrastró a un lugar que no aparece en los planos, una versión enferma de sí mismo donde los experimentos de Grant, la magia residual de Éilerenn y las proyecciones de Sheena se superponían como una pesadilla.

Maverik se incorpora y comprueba que todavía conserva la dosis sellada de Triaca Pelágica.

Eso importa más que cualquier explicación.

Jennie aún puede salvarse.

Sheena despierta poco después, sobresaltada. No reconoce el vestíbulo, ni entiende por qué el laboratorio ha desaparecido. Pregunta si han muerto, si han vuelto a nacer o si el castillo se ha cansado de ellos.

Maverik no sabe responder.

Le basta con decirle que tienen que encontrar a Eva y Steve.

Damian y Steve

Maverik y Sheena avanzan por la parte normal del castillo, aunque “normal” es una palabra demasiado generosa. El edificio está más silencioso que antes. Algunas puertas que Maverik recuerda haber visto abiertas ahora están selladas. Otras no existen. Los símbolos éileros han dejado de brillar. Los terminales de Grant están apagados o quemados desde dentro.

El Antiguo Castillo parece haber cerrado la herida por la que los arrastró al laboratorio inferior.

Pero no la ha curado.

En la sala principal encuentran a Damian Voss.

Está arrodillado junto a Steve, que yace inconsciente sobre unas losas rotas. Eva está cerca, agotada, con la ropa manchada de polvo y la expresión de quien lleva demasiado tiempo intentando no derrumbarse. Al ver a Maverik, corre hacia él y lo abraza sin pensarlo. No hay reproche en ese primer gesto, solo alivio. Después ve a Sheena y se queda quieta, intentando encajar a la chica morena de las visiones con la muchacha real que ahora acompaña a Maverik.

Sheena, por su parte, mira a Eva con una mezcla de curiosidad y recelo. La reconoce de algún modo, no porque la conozca, sino porque sus proyecciones la vieron más de una vez junto a Maverik.

Damian corta la tensión antes de que pueda convertirse en otra cosa.

Steve está vivo, pero ha sido contaminado por una criatura residual de Grant. No una criatura completa, sino un organismo de laboratorio, un parásito de contención que debió quedar encerrado en las cámaras inferiores. Cuando Steve se internó solo en el castillo buscando el antídoto para Jennie, algo lo atacó. La posesión que sufrió después no fue un fantasma puro ni una maldición antigua, sino una mezcla de toxina, memoria residual y resonancia del castillo.

Damian logró neutralizarlo, pero no de forma limpia.

Steve respira con dificultad. Tiene fiebre, marcas oscuras en el cuello y pequeños espasmos en las manos. Damian explica que el organismo ya no está activo, pero ha dejado residuos en su sistema nervioso. Necesitará atención médica en Bronsbury.

Eva cuenta entonces lo que ocurrió tras la separación. Cuando el castillo se oscureció y Steve apareció hablando con voces que no eran suyas, Damian consiguió sacarla de la desalineación antes de que la sala se cerrase del todo. Ella no entendió cómo. Damian no lo explica demasiado. Dice que el castillo no estaba “embrujado” en el sentido simple, sino saturado de capas superpuestas: rituales antiguos, tecnología de Grant, sujetos fallidos, ecos mágicos y miedo acumulado durante años.

Grant no creó la maldición de Éilerenn.

Pero la volvió habitable para sus monstruos.

Maverik entrega a Eva la Triaca Pelágica.

Por primera vez desde que Jennie cayó enferma, Eva se permite respirar.

Sheena ante los demás

Antes de abandonar el castillo, Eva pregunta quién es Sheena.

La pregunta no tiene una respuesta fácil.

Sheena intenta hablar, pero no sabe por dónde empezar. Dice que despertó en una cápsula. Que recuerda cosas que no ha vivido. Que antes de tener cuerpo ya veía a Maverik desde lejos. Que le tenía miedo porque no sabía si era una amenaza o una salida.

No sabe quién la creó.

No sabe por qué.

No sabe si “Sheena” es su nombre, un código o una palabra escrita por alguien que quería que despertase con algo a lo que agarrarse.

Eva la escucha en silencio. Podría sentir celos, rabia o desconfianza, y una parte de ella los siente. Pero después mira a Jennie en su memoria, a Steve en el suelo, al castillo profanado por Grant y a la chica temblando sin pasado.

Sheena no es una rival.

Es otra víctima.

Damian observa la escena sin intervenir demasiado. Reconoce en Sheena una anomalía que no sabe clasificar del todo. Eso lo inquieta. No por ella como persona, sino por lo que implica: Grant ha estado intentando fabricar algo que ni siquiera sus propios sistemas parecían comprender.

Pero Damian no revela más.

No porque sea amable, sino porque todavía no tiene todas las piezas.

Y porque algunas respuestas pueden ser más peligrosas que las preguntas.

Salida del Antiguo Castillo

El grupo decide abandonar el castillo cuanto antes. No han resuelto el misterio de Éilerenn. No han limpiado sus laboratorios. No han entendido a Sheena. No han encontrado todos los restos de Grant.

Pero tienen lo imprescindible:

la Triaca Pelágica para Jennie; a Steve con vida; a Sheena fuera de la cápsula; y una razón más para destruir todo lo que Grant está construyendo.

La salida no es completamente pacífica. En varios corredores, los residuos experimentales de Grant siguen moviéndose: pequeños cuerpos deformes, sistemas de seguridad activados por error, sombras biológicas que huyen de la luz, organismos sin propósito que atacan por reflejo. No funcionan como grandes jefes, sino como restos de una atrocidad que todavía no sabe que ha terminado.

Damian ayuda a abrir el camino, aunque se reserva más de lo que ofrece. Eva sostiene a Steve cuando puede. Maverik protege a Sheena, y Sheena, sin entender del todo su propia magia, reacciona de forma instintiva ante las amenazas menores. Cada vez que usa poder, se asusta un poco de sí misma.

Al cruzar la puerta principal, el castillo queda atrás como una promesa pendiente.

Volverán.

No ahora.

Pero volverán.

Porque allí queda la verdad de Sheena.