Localizaciones: Ruinas del Edificio Grant / Glanndraic / Isla de Pirexa / Templo del Fuego / Cueva Sílica Jefes del acto: Agnisthar / Hemovermis Carmesí Personajes principales: Maverik Windrider, Damian Voss, Bradford Antiques y Carmen la Grande Grupo jugable: Maverik, Bradford y Carmen Objetivo: encontrar mineral sílico para reactivar la Vesper, explorar la isla volcánica de Pirexa, obtener el pacto con Agnisthar y consolidar a Bradford y Carmen como miembros reales del grupo.

La Vesper vuelve a estar en manos de Damian, pero no puede volar.

La nave permanece inmóvil en la cámara de custodia del Subnivel Gamma, rodeada de luces de emergencia, cables retirados a medias y técnicos de Bronsbury que no se atreven a tocar nada sin que Damian les mire como si estuvieran a punto de profanar un cadáver. La recuperación de la nave ha sido una victoria incompleta: Seferis no ha logrado llevársela, pero Grant ha demostrado que todavía conserva bloqueos, protocolos y conocimiento suficiente para interferir en sus sistemas.

Damian está furioso.

No solo porque la Vesper no responda del todo. También porque Grant ha dejado marcas en ella, cierres ocultos y rutinas de bloqueo instaladas durante los años de cautiverio. La nave es suya, pero ahora tiene cicatrices que él no puso ahí.

Tras revisar el núcleo de salto, Damian confirma lo que ya temía: la Vesper necesita mineral sílico. No sirve cualquier cristal ni cualquier combustible. Hace falta una veta capaz de sostener carga dimensional sin fracturarse, un material que en Tailath solo aparece en lugares donde el calor extremo, la presión mineral y una fuerte resonancia espiritual han cristalizado durante siglos.

La referencia más clara apunta a Pirexa.

Una isla volcánica occidental, peligrosa, poco habitada y rodeada de rutas marítimas inestables. En los mapas antiguos aparece como tierra de fuego, obsidiana y peregrinación. En los modernos, como una zona de escaso valor comercial, demasiado difícil de explotar y demasiado incómoda para mantener rutas regulares.

Damian quiere ir de inmediato.

El problema es llegar.

La Vesper no puede moverse. Bronsbury no puede enviar una expedición oficial sin llamar la atención de Grant. Y cualquier barco tardaría demasiado, además de exponerse a patrullas corporativas o a los efectos secundarios de la guerra fabricada en Ferklin.

Bradford propone una solución con una naturalidad preocupante: revisar las Ruinas del Edificio Grant. Si Grant logró mover personal, mercancías y equipos antes de abandonar la Zona Marítima, quizá quede algún dispositivo de traslado aprovechable.

Carmen no confía en la idea, pero acepta. Si Grant dejó tecnología atrás, prefiere verla destruida o usada contra ellos antes que olvidada bajo escombros.

Damian, por una vez, admite que el ladrón ha dicho algo útil.

Los que se quedan

El grupo no puede moverse al completo.

Jennie sigue recuperándose del veneno del Abisalón. Está mucho mejor, pero su cuerpo no ha vuelto a la normalidad. Los médicos de Bronsbury le prohíben cualquier misión de campo.

Steve continúa bajo observación por la contaminación sufrida en el Antiguo Castillo de Éilerenn. Protesta, por supuesto. Dice que si puede quejarse, puede luchar. Nadie le compra el argumento.

Eva decide quedarse con ellos y con Sheena. No lo hace por miedo, sino porque Bronsbury todavía no sabe cómo tratar a la muchacha nacida en el laboratorio. Eva quiere asegurarse de que Sheena no pase de una cápsula de Grant a una sala de observación académica con mejores modales.

Sheena pregunta si Maverik volverá.

La pregunta es sencilla, pero en ella hay demasiado peso: acaba de entrar en el mundo, y la primera persona que no la miró como un experimento vuelve a marcharse.

Maverik asiente.

Sheena acepta la respuesta porque todavía está aprendiendo que las promesas pueden ser más largas que una palabra.

Así, el equipo de Pirexa queda formado por Maverik, Bradford y Carmen, con Damian como acompañante técnico. Damian no combate de forma estable. Sigue debilitado por los años de cautiverio, por el drenaje sufrido en Grant y por el bloqueo que Seferis activó sobre sus sistemas. Su papel será interpretar tecnología, ajustar dispositivos, identificar mineral sílico y comprobar que lo que recojan servirá realmente para la Vesper.

Bradford, encantado de que por fin alguien reconozca la utilidad de tocar cosas peligrosas, resume la situación diciendo que van a robarle a Grant un viaje para ir a robarle al volcán una piedra.

Carmen responde que, si lo dice así otra vez, lo tira al volcán.