El regreso a las Cuevas del Dragón tiene un tono distinto. Ya no son solo un paso hacia Glanndraic o una ruta de emergencia. Ahora el grupo las observa con otros ojos, buscando un acceso que siempre estuvo allí pero que nadie había tenido motivos para usar.

Alinne guía al grupo hasta un foso que Maverik ya había visto en viajes anteriores. Parecía no tener fondo. Una caída imposible, oscura, como una grieta abierta bajo la cueva.

Steve se asoma y dice que tirarse ahí es una idea digna de alguien que quiere dejar de pagar alquiler.

Alinne responde que el foso es falso.

Maverik da el primer paso.

Cae apenas un metro.

El “foso” es en realidad una plataforma de descenso, un ascensor antiguo oculto por sombras, humedad y una ilusión de profundidad. El mecanismo se activa con peso, vibración y quizá con algún sistema de reconocimiento que nadie entiende. El grupo baja lentamente bajo las Cuevas del Dragón, atravesando capas de roca, agua filtrada y restos de estructuras anteriores a Bronsbury.

Al fondo encuentran la Tubería Submarina.

El nombre popular se queda corto.

No es una simple tubería. Es un corredor gigantesco bajo el mar, construido con aleaciones oscuras, cristales de presión, compuertas circulares y ventanales gruesos que muestran el océano exterior como una masa negra salpicada de luces. Algunas zonas parecen modernas, otras arcaicas, y otras directamente incompatibles con cualquier tecnología conocida por Cantharia.

La sensación debe ser ambigua: maravilla y claustrofobia.

A medida que avanzan, el grupo ve criaturas marinas golpeando desde fuera, corrientes atravesando cámaras laterales, válvulas que se abren y cierran sin intervención humana y paneles con símbolos que no pertenecen a la ingeniería actual de Tailath.

Jennie se estremece al ver formas tentaculares al otro lado del cristal. El recuerdo del Abisalón no queda tan lejos. Steve intenta bromear, pero esta vez lo hace con cuidado.

Sheena camina pegada a Maverik durante algunos tramos. El océano la fascina y la aterra. Para alguien que nació en una cápsula, ver tanta agua fuera de un vidrio resulta casi ofensivo.

Eva observa las estructuras y comenta que Tailath está lleno de caminos antiguos que los países modernos han convertido en rumores.

Alinne responde que a veces los rumores sobreviven mejor que los mapas.

La Tubería Submarina funciona como mazmorra de tránsito:

  • compuertas de presión que deben activarse en orden;
  • salas inundadas parcialmente;
  • enemigos marinos que han entrado por grietas;
  • sistemas de bombeo que pueden abrir o bloquear rutas;
  • segmentos donde el grupo debe avanzar mientras una sección se presuriza;
  • pequeñas notas antiguas sobre rutas hacia la Isla de la Estrella.

Finalmente llegan a otro ascensor.

El mecanismo sube.

El olor a sal se mezcla con humo.

Y el grupo emerge en la Isla de la Estrella.