Verdatia, capital de Masthann, aparece entre bosques y canales como una ciudad surgida de un jardín imposible. Sus torres están cubiertas de enredaderas. Sus puentes de piedra blanca cruzan aguas lentas. Sus cúpulas vegetales brillan bajo la humedad. Rosales enormes trepan por muros, balcones y plazas.

Desde lejos parece hermosa.

Desde cerca parece enferma.

Las flores no huelen a primavera, sino a metal. Algunas raíces atraviesan los muros con demasiada simetría. Los rosales de las avenidas principales crecen alrededor de pequeños dispositivos de Grant, ocultándolos como si la propia ciudad intentara negar la invasión. Las fuentes arrastran un brillo plateado. Los canales conducen cables bajo el agua.

Masthann no parece conquistada.

Ese es el verdadero peligro.

Parece convencida.

Los ciudadanos hablan de Begonia como si llevaran años esperando una excusa para odiarla. Repiten que los dragones son una amenaza, que Morpheus escondía una fuente de poder capaz de dominar Ferklin, que Aury Coureille ha venido a equilibrar la historia y que Grant solo ofrece apoyo técnico para una causa justa.

Parice se indigna al escuchar esa última parte.

Dice que cuando una corporación repite demasiado que solo ofrece apoyo técnico, probablemente ya ha instalado algo debajo de tu cama.

El grupo entra en la ciudad evitando los accesos principales. Las rutas de Verdatia son extrañas: calles que regresan al mismo punto, canales que parecen cambiar de dirección, puentes que no estaban ahí un minuto antes. La ciudad no funciona como un laberinto físico normal, sino como un espacio alterado por percepción colectiva.

Sheena siente el origen de la distorsión en el centro de la capital.

La Ciudadela de las Rosas.

#La ciudad convencida

Antes de llegar a la ciudadela, el grupo debe atravesar varios distritos de Verdatia.

En el Jardín de los Juramentos, ciudadanos masthanios depositan cintas rojas ante una estatua de Aury Coureille, pidiendo victoria contra Begonia. Parice descubre que la estatua contiene un repetidor emocional que amplifica obediencia, orgullo nacional y desconfianza hacia cualquier discurso contrario a la guerra.

En el Canal de los Espejos, el agua refleja imágenes de ciudades begonias ardiendo, pero Sheena detecta que muchas son fabricaciones mentales. No son recuerdos reales, sino propaganda convertida en visión.

En el Mercado de las Flores Blancas, comerciantes venden amuletos “protectores” distribuidos por Grant. Ortega rompe uno y encuentra dentro un pequeño núcleo de emisión. No controla por completo a quien lo lleva, pero refuerza pensamientos hostiles cada vez que oye palabras como Begonia, dragón, Morpheus o rendición.

Ortega apenas puede contener la rabia.

No porque Masthann sea inocente de todo. No lo es. Sus tensiones con Begonia son reales. Sus dirigentes aceptaron ayuda de Grant. Sus soldados han matado.

Pero Grant ha sabido dónde empujar.

Ha convertido prejuicios viejos en órdenes nuevas.

Maverik empieza a ver destellos breves: la Falla bajo Begonia como una grieta luminosa; tropas masthanias cavando en túneles; Silas Arclight de pie ante una red de conductos arcanos; magia convertida en números, tarifas y contratos.

Sheena corta la visión antes de que se cierre sobre él.

La Ciudadela está intentando usar la Stygma de Maverik como punto de resonancia.