Localizaciones: Malastria / frontera sur de Begonia / Reino de Masthann / Verdatia / Ciudadela de las Rosas Jefes del acto: El Consejo Espinoso Personajes principales de la misión: Maverik Windrider, Sheena Meiers, Parice Schreiter y Edmundo Ortega Objetivo: infiltrarse en Masthann, liberar a sus dirigentes del control mental de Grant y dejar claro que Grant ha usado a Masthann como herramienta geográfica para acceder a la Falla Ley Arcana de Begonia.
Tras recuperar el Bastión de la Escama Rota, Begonia respira, pero no gana la guerra.
La liberación de los dragones impide que Grant destruya de golpe la defensa aérea del reino, pero los datos recuperados en el bastión confirman algo mucho peor: la guerra de Ferklin no ha sido provocada solo para debilitar a Begonia ni para enfrentar dos naciones rivales por simple beneficio militar.
Grant busca algo concreto bajo las montañas begonias.
Una Falla Ley Arcana.
No se trata de una mina, ni de un reactor, ni de una reserva mágica convencional. La Falla Ley Arcana es una grieta estable en la red mágica profunda de Tailath, un punto donde la magia auténtica del mundo brota con una intensidad suficiente como para ser medida, canalizada y, en manos de Silas Arclight, convertida en infraestructura comercial.
Ese es el verdadero objetivo.
Silas no quiere simplemente usar magia.
Quiere regularla, embotellarla, distribuirla, venderla y convertir su acceso en un servicio controlado por Grant Corp.
Begonia ha protegido esa Falla durante generaciones sin exponer su naturaleza al resto del mundo. Para Morpheus, no era un recurso nacional. Era una herida sagrada del territorio, algo que debía custodiarse precisamente porque nadie debería construir una industria encima.
Grant no podía entrar directamente en Begonia. Sus montañas, acantilados, dragones, rutas aéreas y defensas naturales hacían inviable una ocupación abierta sin provocar una reacción internacional inmediata.
Por eso usó a Masthann.
Masthann está al sur de Ferklin, pegado a las fronteras montañosas de Begonia. Tiene rutas terrestres, pasos antiguos, valles compartidos, disputas históricas y suficiente resentimiento político como para convertirlo en el ariete perfecto. Grant no necesitaba conquistar Begonia desde fuera. Solo necesitaba motivar al vecino correcto para que la atacara, debilitara sus defensas y abriera camino hacia la Falla.
La transmisión falsa de Yuhán fue la chispa.
La suplantación de Aury Coureille fue el rostro militar.
El armamento entregado a Masthann fue la presión.
El Bastión de la Escama Rota fue la prueba de control biológico.
Y ahora el grupo entiende el patrón completo: Grant ha convertido a Masthann en una herramienta de excavación política.
El siguiente paso es ir a Verdatia, capital de Masthann, y descubrir hasta qué punto sus dirigentes actúan por decisión propia.
#Decisión de infiltración
En Malastria, Morpheus reúne al grupo en una cámara de guerra improvisada. Los mapas de Ferklin ocupan una mesa enorme: al norte, las montañas de Begonia; al sur, las tierras fértiles de Masthann; entre ambas, pasos fortificados, valles bloqueados, rutas de dragones y zonas marcadas con símbolos de Grant.
Sazhar Veyrakk informa de que la Guardia Escamada no puede intervenir directamente en Verdatia. Una incursión dragontina en la capital masthania sería interpretada como un ataque formal y podría hacer que los sectores aún libres de Masthann se cerraran por completo en torno a la guerra.
La misión debe ser pequeña.
Debe ser quirúrgica.
Y debe estar formada por gente capaz de entender lo que Grant ha hecho.
El grupo elegido es Maverik, Sheena, Parice y Edmundo Ortega.
Maverik va porque la Stygma sigue reaccionando ante los sistemas de Grant y porque, aunque nadie lo diga en voz alta, la corporación ha construido demasiadas operaciones alrededor de su compatibilidad.
Sheena va porque puede percibir magia auténtica, resonancias mentales y vínculos forzados que otros no detectarían. Si Grant ha mezclado control mental, tecnología y magia viva en Verdatia, ella será la primera en sentirlo.
Parice va porque los sistemas de Grant no son puramente mágicos. Necesitarán a alguien capaz de interpretar amplificadores, cables, transmisores, núcleos, módulos de interferencia y cualquier otra atrocidad con tornillos que la corporación haya plantado bajo la ciudad.
Ortega va porque ya fue víctima directa del control mental de Grant. Sabe cómo se siente una orden implantada que parece propia. Sabe reconocer la culpa, la rabia y el horror de despertar después de haber obedecido. Si los dirigentes de Masthann están controlados, él será quien mejor entienda la diferencia entre enemigo y víctima peligrosa.
Steve, Eva, Jennie y los demás quedan fuera de esta operación. No porque sean menos importantes, sino porque esta misión requiere infiltración, lectura mágica, desmontaje tecnológico y experiencia directa con la manipulación mental.
Ortega lo resume con dureza:
No van a conquistar Verdatia.
Van a despertarla.
#Camino hacia Masthann
El grupo cruza hacia el sur de Ferklin por rutas secundarias, evitando los pasos donde el ejército masthanio mantiene presión sobre Begonia. El contraste con el reino de Morpheus es inmediato.
Begonia era altura, roca, escamas, fortaleza y cielo.
Masthann es verde, fértil y frondoso. Sus caminos atraviesan bosques húmedos, campos de flores, canales naturales, colinas cubiertas de viñedos y jardines silvestres que parecen haber crecido sin pedir permiso a ninguna frontera. La belleza del país resulta casi ofensiva después de ver Malastria herida.
Pero cuanto más avanzan, más se rompe esa belleza.
Aparecen raíles militares entre los árboles. Generadores de Grant ocultos bajo enredaderas. Torres de vigilancia disfrazadas de molinos. Carteles contra Begonia clavados sobre troncos. Soldados masthanios patrullando con expresión rígida, como si cada pensamiento tuviera que pasar antes por una consigna.
Parice detecta campos de emisión de baja intensidad. No son suficientes para controlar a toda la población de forma directa, pero sí para reforzar emociones concretas: miedo a Begonia, confianza en Aury Coureille, gratitud hacia Grant, urgencia por ganar la guerra.
Sheena percibe algo más desagradable.
No es solo propaganda.
Es una presión mental repetida, como una canción que alguien obliga a escuchar hasta que parece recuerdo propio.
Ortega permanece especialmente callado. Cada torre de emisión, cada mirada vacía y cada frase de propaganda le recuerdan a Yuhán. Pero Masthann es peor: allí Grant no ha controlado a una autoridad aislada. Ha contaminado una nación entera lo bastante como para que el odio parezca voluntad política.
Maverik observa los mapas capturados en el bastión. Todas las rutas masthanias avanzan hacia los mismos puntos: pasos montañosos, valles de entrada, túneles antiguos y zonas próximas a la Falla Ley Arcana de Begonia.
No están conquistando al azar.
Están rodeando una grieta del mundo.