En la cúspide de la Torre, bajo un cielo cargado de nubes, el grupo encuentra a Aury Coureille.

Viste la armadura del general de Masthann. Lleva la capa militar manchada por ceniza y lluvia. Su rostro es idéntico al del Aury que los registros describen, pero sus ojos tienen una quietud extraña.

No parece un hombre dominado mentalmente.

Parece alguien que sabe exactamente lo que es y ha decidido cumplir su función hasta el final.

Aury felicita al grupo por haber llegado. Dice que la liberación de Verdatia, la recuperación del Bastión de la Escama Rota y el alto el fuego han sido contratiempos importantes, pero no derrotas absolutas.

Masthann ya no importa.

Begonia tampoco.

La guerra solo era una herramienta para colocar piezas en el tablero.

La Torre de Resonancia es una de esas piezas.

Aury explica que el mensaje arcano no necesita ser perfecto. Basta con unos minutos de emisión para que los monstruos más sensibles del mundo despierten enloquecidos. Las rutas se cerrarán, los reinos se encerrarán en sí mismos, la Academia Bronsbury perderá capacidad de movimiento y la Náyade no podrá atender todos los frentes a la vez.

Grant ganará tiempo.

Y Silas Arclight solo necesita tiempo.

Sheena le pregunta si es el verdadero Aury.

El clon sonríe.

No responde de inmediato.

Dice que el verdadero Aury Coureille fue útil mientras tuvo valor político. Después, su rostro fue más útil que su voluntad. Grant no necesitaba controlar a un general eternamente si podía construir uno que obedeciera desde el nacimiento.

El grupo reacciona con horror. La suplantación deja de ser teoría política y se convierte en un cuerpo hablando frente a ellos.

El clon mira a Sheena con una mezcla de burla y lástima.

Le dice que ella debería entenderlo mejor que nadie.

Ambos son productos de Grant.

La diferencia es que a ella le dejaron creer que podía escapar.

Maverik se coloca entre Aury y Sheena.

El clon sonríe de nuevo.

Y activa la fase final de la Torre.

#Jefe: Clon de Aury Coureille

El combate contra el Clon de Aury Coureille debe sentirse como un duelo contra un general artificial: elegante, táctico y cruel.

Aury usa técnicas militares de Masthann, magia de control de Grant y órdenes de resonancia emitidas por la Torre. Puede cambiar la formación del grupo, forzar estados de ira, invocar monstruos enloquecidos atraídos por la señal y activar pulsos que aumentan el daño de todos los enemigos.

Cada ciertos turnos, la Torre inicia una cuenta atrás de emisión. Si el grupo no destruye los cristales activos o no interrumpe la canalización, la señal se fortalece y los monstruos invocados entran en frenesí.

Sheena tiene un papel especial en el combate. Puede detectar cuál de los cristales mantiene la frecuencia principal y debilitar la señal. Maverik puede resistir parte de la presión mental gracias a su Stygma, aunque la Torre intenta usarla como amplificador.

Durante la pelea, el propio cuerpo de Aury empieza a fallar.

Al principio son detalles mínimos: una pausa al levantar la espada, una respiración demasiado fuerte, una mano que tiembla al emitir una orden, una mancha oscura que asoma bajo la armadura.

Luego se vuelve evidente.

El clon está deteriorándose.

Pero sigue peleando.

No por fe.

Por diseño.

Grant lo creó para cumplir una función incluso mientras se deshace.

A mitad del combate, Aury intenta usar la señal para convertir la rabia de los monstruos en una presión directa sobre Sheena. Le muestra imágenes de cápsulas, cuerpos fallidos, salas de crecimiento y registros quemados. No revela toda la verdad de su origen, pero sí lo suficiente para herirla: Grant no ve diferencia moral entre un clon estable, un tejido defectuoso o un cuerpo útil durante unas semanas.

Sheena casi pierde la concentración.

Maverik interrumpe la resonancia.

El grupo destruye los últimos cristales.

La Torre queda sin frecuencia estable.

Finalmente, el clon de Aury cae.

La emisión queda interrumpida antes de completarse. Los cristales se apagan uno a uno. El zumbido mental desaparece. En la distancia, los monstruos dejan de aullar.