Localizaciones: Náyade / Antiguo Castillo de Éilerenn / Instalaciones Demóstenes / Laboratorio Blanco / Cámara de Luxorath Disponibilidad: tras completar el Archivo Radicular y antes de viajar al Pilar Negado. Condición de acceso: haber completado el Archivo Radicular y haber completado las misiones secundarias El origen de Sheena, La Capilla de Sabbath, La Cima de los Vientos, El Laberinto de Reflejos, La Campeona de Atlantos y La Deuda de Sabbath Personajes obligatorios: Maverik Windrider, Sheena Meiers, Bradford Antiques y Carmen la Grande. Estructura: mazmorra de treinta niveles dividida en tres grupos. Jefes de misión: Prototipos Demóstenes / Custodios XB / El Paciente Blanco. Eidolon asociado: Luxorath, Dios de la Luz. Recompensa principal: Pergamino de Luxorath y revelación del Proyecto XB original. Nota de dificultad: si el jugador no ha reclutado a Katshy, Gale Carlson o Alejandro Bedoya, la misión sigue siendo posible, pero el enfrentamiento contra el Paciente Blanco se vuelve extremadamente difícil por la necesidad de sostener tres grupos completos.
#Planteamiento
Tras la caída del Archivo Radicular, la Náyade permanece en estado de alerta. El Edificio Grant ha partido hacia el Pilar Negado, el mundo entero se prepara para una batalla que ya no puede ocultarse y el grupo intenta cerrar heridas antes del punto de no retorno.
Durante una revisión de señales residuales procedentes de antiguas instalaciones de Grant, la sala de navegación recibe una comunicación encriptada. No llega desde Nordhryn. No llega desde el Pilar. No llega desde ninguna red oficial. Procede del Antiguo Castillo de Éilerenn.
La señal es débil, intermitente y muy antigua, pero no está muerta. Brando intenta limpiarla, Gaia reconstruye fragmentos de frecuencia y Parice se inclina sobre los monitores con una mezcla de fascinación y horror. Damian Voss, en cambio, se queda inmóvil al escuchar los primeros pulsos.
Dice que esa onda no pertenece a Grant. O, al menos, no nació de Grant. La modulación coincide con patrones de comunicación goralaxi: señales de navegación profunda, llamadas de anclaje, balizas de búsqueda usadas para localizar objetos, naves o presencias perdidas entre fracturas dimensionales.
Sheena se tensa al oír el nombre del castillo. Allí despertó. Allí Grant la fabricó. Allí encontró el primer indicio de que su vida había empezado dentro de una mentira clínica. Dice que tienen que ir. No lo plantea como una petición emocional. Lo plantea casi como una obligación. Si hay otra zona de cápsulas, otro laboratorio o más cuerpos olvidados bajo el castillo, no quiere descubrirlo demasiado tarde. Maverik acepta sin decir mucho. Bradford intenta bromear con que volver al castillo maldito de los laboratorios secretos no estaba en su lista de vacaciones antes del fin del mundo, pero su gesto cambia cuando Parice amplía la señal y aparece un código entre interferencias:
DEMÓSTENES / SUBSISTEMA ACTIVO / SELLO BLANCO COMPROMETIDO
Carmen reconoce algo en la estructura de los datos. No sabe leerlos, pero la vibración que sale del comunicador le eriza el pelaje. No es magia de Sabbath. No es muerte. Es otra cosa: una luz demasiado limpia, demasiado lejana, demasiado fría. La Náyade pone rumbo a Éilerenn.
#El agujero del vestíbulo
Al llegar al Antiguo Castillo de Éilerenn, el grupo espera encontrar ruinas, salas abandonadas y restos de los laboratorios que ya conocen.
Pero el vestíbulo principal ha cambiado.
En el centro de la estancia hay un agujero enorme, como si algo desde abajo hubiera colapsado hacia arriba. El suelo de piedra está hundido, las columnas cercanas se han partido y de la grieta emergen tierra, raíces, roca blanca, tuberías, cables quemados, vigas de metal y restos de conductos con símbolos de Grant.
No parece una excavación.
Parece una herida abierta.
El aire que sube desde el agujero es frío, seco y cargado de un zumbido luminoso. No huele a humedad ni a tumba, sino a quirófano viejo, metal recalentado y ozono.
Maverik da un paso hacia el borde y se detiene.
Siente la Stygma responder.
Sheena también lo siente. No en la piel, sino dentro del cuerpo, como si algo del laboratorio la hubiera reconocido.
Bradford se acerca al borde y el Cuchillo Óseo vibra con una intensidad distinta a la habitual. No es la llamada solemne de Sabbath. Es más parecida a un rechazo, a un recuerdo que no debería estar ahí.
Ninguno de los dos dice nada.
Maverik entiende entonces que no pueden bajar con un solo grupo. Lo que hay debajo es demasiado grande, demasiado inestable y demasiado conectado a todos ellos.
Pide asistencia a todos.
La escena se desplaza a la Náyade. Los personajes disponibles se preparan para el descenso. Parice despliega sondas. Damian advierte que la señal goralaxi está creciendo. Eva y Jennie discuten sobre quién debe ir con Sheena. Steve comprueba munición y dice que, si esta cosa tiene treinta sótanos, espera que al menos tenga ascensor.
La expedición se divide en tres grupos.
Maverik, Sheena, Bradford y Carmen participan obligatoriamente, aunque no necesariamente en el mismo equipo durante toda la mazmorra. El resto se distribuye según los personajes reclutados. Si Katshy, Gale o Bedoya no están disponibles, los equipos quedan más limitados y el jugador tendrá menos margen para curación, daño mágico, control y apoyo.
Entonces comienza el descenso.
#Instalaciones Demóstenes
El agujero conduce a las Instalaciones Demóstenes, una red subterránea gigantesca construida bajo el Antiguo Castillo de Éilerenn.
La primera impresión es imposible de asimilar. El castillo no estaba simplemente sobre un laboratorio. Estaba sobre una ciudad técnica enterrada: treinta niveles de salas de ensayo, túneles de transporte, cámaras de crecimiento, zonas de contención, laboratorios móviles, hangares de prueba, generadores, quirófanos, pistas de combate y plataformas de acoplamiento.
Grant lo daba por clausurado. No lo estaba.
Las Instalaciones Demóstenes eran un megalaboratorio móvil, diseñado para desplazarse lentamente bajo tierra mediante sistemas de anclaje, raíles internos y motores de excavación. Durante años se movió bajo Éilerenn provocando seísmos, derrumbes y alteraciones en la Arboleda salvaje y Glanndraic.
Carmen, al ver los cilindros de presión y los raíles enterrados, aprieta los dientes. Ahora entiende por qué la tierra temblaba. Ahora entiende por qué algunos refugios de su pueblo se hundieron sin explicación. Ahora entiende que incluso los terremotos tenían firma corporativa. Bradford intenta tocarle el hombro, pero se detiene a mitad de gesto. No sabe si consolarla o dejarle espacio.
Carmen habla sin mirarle:
— No era mala suerte. Era esto.
Parice, fascinada y horrorizada, confirma que Demóstenes no fue solo un laboratorio. Fue una plataforma de ensayo para proyectos que Grant no quería mantener ni en el Edificio Grant ni en Nordhryn. Demasiado ilegales para una sede visible. Demasiado peligrosos para el Archivo Radicular. Demasiado útiles para destruirlos.
Bradford observa las luces blancas del pasillo.
— Qué bonito. Una mazmorra que hasta Grant decidió esconder de Grant.
Damian responde que no está seguro de que Grant la escondiera por vergüenza. Quizá la encerró por miedo.
Estructura de la mazmorra
Las Instalaciones Demóstenes se dividen en treinta niveles. No se recorren como una torre vertical simple, sino como una red interconectada donde los tres grupos deben avanzar en paralelo, activar mecanismos, liberar cierres, sobrevivir a campos de prueba y compartir información a través de terminales.
Cada cinco niveles hay un nodo de sincronización. En esos puntos, los tres equipos pueden comunicarse, intercambiar datos y abrir accesos para los demás, pero no reagruparse por completo. La sensación debe ser de operación masiva: todo el grupo ha bajado, pero cada equipo está aislado en una parte distinta del laboratorio.
Niveles 1-5: Recepción, Archivo y Zona de Clausura
Los primeros niveles funcionan como entrada administrativa.
Hay controles de acceso, vestíbulos blancos, salas de personal, terminales apagados y letreros que hablan de “clausura provisional”. La palabra se repite demasiado. Nada está destruido del todo. Todo parece suspendido, como si los técnicos hubieran salido un día esperando volver al siguiente.
El primer grupo debe restaurar energía parcial. El segundo encuentra ascensores bloqueados por raíces y tuberías. El tercero atraviesa zonas de seguridad automatizada donde todavía patrullan unidades viejas de Grant, oxidadas pero activas. Los documentos iniciales revelan el objetivo general de Demóstenes:
vincular entidades espirituales a cuerpos vivos mediante procedimientos reproducibles.
No pactos. No invocaciones. No pergaminos. No respeto. Grant quería saltarse la voluntad de los Eidolas y convertir su poder en compatibilidad biológica. Sheena lee esa frase en silencio. Luego dice:
— Siempre es lo mismo. Ven algo vivo y buscan dónde meterle una aguja.
Niveles 6-10: Cámaras de Ensayo XB
La segunda sección introduce el Proyecto XB. Los terminales hablan de sujetos de compatibilidad anómala, exposición a energía espiritual, injertos de material eidólico, resistencia a posesión parcial y degradación de identidad. El lenguaje clínico es frío, pero cada línea suena a una persona convertida en problema técnico.
Aquí aparecen los primeros enemigos serios: sujetos incompletos, ecos de pruebas fallidas y soldados de seguridad alterados por residuos de Eidolas menores. No son clones limpios ni monstruos naturales. Son cuerpos que sobrevivieron demasiado poco o demasiado mal.
El grupo encuentra referencias a varios códigos:
- XB-004 aparece asociado a Maverik, aunque con datos incompletos. Grant lo estudió como anomalía externa, no como producto de Demóstenes.
- XB-003 aparece en numerosos expedientes de compatibilidad con entidades funerarias, sombra residual y material procedente de un Eidolon de muerte.
Bradford se queda quieto al ver una imagen reconstruida. No es una foto clara, pero el parecido es evidente. Un niño éilero. Delgado. Pelo oscuro. Ojos vivos. Sin familia registrada. El expediente lo llama:
XB-003 / Sujeto Brad / Huérfano éilero / Lote de integración Sabbath
Bradford no bromea. Los registros indican que Grant no creó su relación con Sabbath desde la nada, sino que detectó una predisposición extraña en él: una afinidad dormida con la muerte, quizá heredada, quizá provocada por contacto previo con el Cuchillo Óseo. Demóstenes la forzó mediante injertos, pruebas de exposición y material genético-espiritual extraído de restos vinculados a Sabbath.
Así se explica por qué el Cuchillo Óseo lo reconoció. Así se explica por qué no lo consumió. Así se explica por qué la muerte siempre pareció hablarle con más familiaridad de la conveniente. Bradford mira el expediente durante demasiado tiempo.
— Siempre pensé que era especial por mala suerte.
Carmen responde:
— Eso no era suerte.
Bradford asiente.
— No. No recuerdo nada de esto, pero te aseguro que no se parece a la suerte.
Niveles 11-15: Arenas de Simulación y Proyecto XB-002
La tercera sección cambia de tono. Los pasillos clínicos dan paso a campos de prueba: arenas circulares, gradas falsas, simuladores de público, jaulas, cámaras de observación y mecanismos de combate. Algunas zonas recrean entornos de Atlantos: arena blanca, columnas, trampas, puertas de bestias y plataformas donde se evaluaban sujetos contra monstruos reales o artificiales.
Aquí aparece el Proyecto XB-002. Los registros hablan de una “salvaje semihumana”, capturada o comprada a través de intermediarios, utilizada en pruebas de resistencia física y compatibilidad eidólica. Grant intentó reproducir en ella un vínculo similar al de Bradford, pero el resultado fue clasificado como fracaso.
La imagen no deja dudas. Es Carmen. Más joven. Más delgada. Más feroz. Encerrada en una arena de ensayo. El expediente la llama:
XB-002 / Sujeto Carmen / Salvaje de linaje residual / Compatibilidad fallida
Carmen no reacciona al principio. Lee todo el informe de pie, sin moverse, como si una parte de ella se hubiera quedado fuera del cuerpo. Grant intentó insertar en ella material relacionado con Sabbath, pero el procedimiento no cuajó. Su cuerpo rechazó la vinculación directa. Sin embargo, la exposición agravó la maldición latente de su raza, aceleró su esterilidad, aumentó su agresividad defensiva y permitió usarla como sujeto de combate en arenas clandestinas.
Para Grant, fue un fracaso porque no pudieron convertirla en recipiente útil. Para Carmen, fue otra explicación horrible de por qué su vida siempre pareció una sucesión de jaulas. Carmen rompe el terminal de un puñetazo. Nadie la detiene. Cuando habla, lo hace con una calma que asusta más que un grito:
— No fallé. Sobreviví.
Bradford se acerca esta vez sí, sin bromas.
— Y eso les molestó.
La sección culmina con una batalla contra tres Campeones Demóstenes, simulacros de gladiadores creados para evaluar a XB-002. Si Carmen está en el equipo activo, tiene diálogos específicos y puede rematar la escena destruyendo la consola que recreaba el público de la arena. El falso aplauso se corta de golpe. El silencio que queda es mucho mejor.
Niveles 16-20: Anillos de Vinculación Eidólica
Los niveles intermedios revelan la verdadera ambición de Demóstenes. Grant no se conformó con observar vínculos existentes. Intentó diseñarlos. Las salas tienen enormes anillos metálicos suspendidos, cápsulas en el centro y brazos de inyección conectados a cristales de contención. Algunos anillos están dedicados a Eidolas de Tailath, otros a entidades menores sin nombre y uno, enorme, aparece sellado tras múltiples puertas: LUXORATH / PROYECTO FARO.
Los documentos explican que Grant consideraba los Eidolas “estructuras de voluntad energética”. Su objetivo era aislar fragmentos de esa voluntad, implantarlos en cuerpos compatibles y obtener avatares vivos obedientes, capaces de canalizar poder sin necesidad de pacto. La palabra “pacto” aparece tachada en varios informes. Al lado, alguien escribió: ineficiente.
Eva, si está en alguno de los grupos, reacciona con furia. Jennie lo interpreta como una forma de violación espiritual. Gale, si está reclutado y participa, se queda especialmente afectado: para él, aprender de monstruos y magia era transformar miedo en conocimiento; esto es lo contrario, arrancar poder sin escuchar nada.
Damian confirma que parte de la maquinaria no es de Tailath. Grant adaptó sistemas goralaxi de anclaje y navegación para intentar localizar entidades más allá del mundo. No las invocaban. Las llamaban como quien lanza un arpón al cielo.
Parice se siente enferma al comprender la elegancia técnica del sistema. Dice que es brillante, y justo por eso es monstruoso. Una mala máquina puede romperse; una máquina brillante puede convencer a alguien de que el crimen era progreso.
En estos niveles, los tres grupos deben resolver puzzles conectados:
- un equipo alinea anillos de resonancia;
- otro desactiva inyectores espirituales;
- el tercero protege núcleos de energía mientras oleadas de prototipos intentan reiniciar el sistema.
Si un equipo falla, los otros sufren cambios de escenario: luces invertidas, enemigos reforzados, campos de silencio o pérdida temporal de comunicación.
Niveles 21-25: Horizonte Goralaxi
La quinta sección abandona casi por completo la estética de Grant. El laboratorio se abre a una estructura imposible de metal oscuro, luz blanca y paneles flotantes. No fue construida por ingenieros de Tailath. Es una pieza goralaxi incrustada en Demóstenes: un observatorio dimensional diseñado para enviar señales más allá del mundo conocido.
Damian reconoce símbolos antiguos. No eran de Selene. Son anteriores. Pertenecían a estaciones de navegación profunda de Goralax, estructuras que guiaban naves, arcas y sondas por rutas donde la distancia física dejaba de tener sentido. El problema es que Grant no usó el sistema para viajar. Lo usó para buscar algo.
Los registros hablan de una presencia detectada “en el límite operativo del universo conocido”, una entidad de luz que respondía a patrones de orientación, pérdida y retorno. Grant la llamó inicialmente BALIZA-0. Después adoptó una nomenclatura más ambiciosa: Luxorath. Faro del Infinito.
La señal que ha atraído al grupo no era una llamada de auxilio emitida por una máquina. Era el eco de Luxorath intentando orientarse a través del cuerpo que Grant le impuso. Los equipos deben atravesar salas donde las leyes físicas fallan: pasillos que se curvan hacia arriba, cámaras sin gravedad, puertas que solo se abren si dos grupos pisan plataformas en niveles distintos, y espejos de luz que muestran a los personajes como habrían sido si Grant hubiera logrado convertirlos en sujetos obedientes.
- Maverik se ve a sí mismo como una antena sin rostro.
- Sheena se ve como un cuerpo perfecto sin voluntad.
- Bradford se ve con el Cuchillo Óseo cosido al brazo.
- Carmen se ve en una arena que nunca termina.
- Steve, si está presente, ve un informe que lo reduce a “testigo eliminable”.
- Bedoya ve una sala sin sonido.
- Katshy ve una jaula demasiado pequeña.
Cada visión dura poco, pero deja claro que Demóstenes no estudiaba solo cuerpos. Estudiaba destinos posibles. Probaba qué parte de una persona podía romperse antes de que dejara de resistir.
Niveles 26-30: Laboratorio Blanco
Los últimos niveles son el corazón de la misión. El Laboratorio Blanco no parece abandonado. Parece esterilizado. Todo es demasiado limpio: paredes blancas, cristales blancos, luces sin sombra, camillas sin sangre, cápsulas vacías y puertas selladas con símbolos de contención absoluta. Aquí los registros dejan de hablar de XB-002 y XB-003. Hablan de XB-001. Al principio el expediente aparece censurado. Luego, al activar tres terminales con los tres grupos, la información se reconstruye.
XB-001 no fue un huérfano comprado ni un sujeto de campo. Fue el sobrino de Warham Grant. Un niño de la familia Grant, usado como sacrificio técnico en una fase temprana del Proyecto Faro. Warham no autorizó todos los detalles, o al menos eso sugieren algunos informes contradictorios, pero sí permitió que Demóstenes utilizara al muchacho como sujeto de compatibilidad. La familia lo declaró desaparecido. La corporación lo declaró transferido. El laboratorio lo declaró activo. Su nombre fue borrado. En Demóstenes lo llamaban: El Desconocido.
Después, cuando dejó de responder a su identidad y empezó a brillar incluso dormido, el personal técnico empezó a usar otro nombre: El Paciente Blanco. Los registros finales explican lo ocurrido. Grant logró atraer un fragmento de Luxorath mediante ondas goralaxi de navegación profunda. La entidad no cruzó por completo a Tailath, pero una parte de su poder quedó atrapada en el niño. No fue un pacto. No fue una encarnación voluntaria. Fue una inserción brutal: un faro cósmico encajado dentro de un cuerpo humano que no podía soportarlo.
El resultado fue catastrófico. El Paciente Blanco revelaba cualquier mentira en su presencia. Quemaba sistemas de ocultación. Deshacía sellos falsos. Activaba recuerdos reprimidos en los técnicos. Los guardias se negaban a mirarlo. Algunos científicos confesaban crímenes sin que nadie les preguntara. Otros se suicidaban después de escuchar durante días una voz que no era voz, sino luz. Luxorath no estaba atacando. Intentaba orientarse. Intentaba salir. Intentaba entender por qué su radiancia estaba atrapada dentro de un niño que lloraba sin poder dormir. Grant no pudo usarlo. No pudo matarlo. No pudo moverlo. Así que lo selló.
El Desconocido fue encerrado en la cámara más profunda de Demóstenes. Las instalaciones fueron clausuradas oficialmente. Las rutas de acceso se borraron. El castillo siguió arriba como tapadera, laboratorio menor y punto de control. El niño quedó debajo, vivo, blanco, inmóvil, escuchando durante años cómo el mundo seguía sin él. Sheena termina de leer el expediente y apenas puede respirar. Bradford apoya una mano en la pared.
Maverik observa la puerta final. No dice nada, pero todos entienden que va a abrirla.
#El Paciente Blanco
La cámara final es enorme y circular. No hay trono, ni altar, ni cápsula espectacular. Solo una silla médica en el centro de un espacio blanco, rodeada por anillos de contención rotos.
Sentado allí está el Paciente Blanco. Parece un chaval. Demasiado joven para el tiempo que ha pasado. Piel casi translúcida. Pelo blanco, ojos pálidos, venas de luz bajo la piel y cicatrices finas en brazos, cuello y torso. No lleva armadura ni bata de jefe final. Lleva ropa clínica antigua, rota en algunos puntos por la radiancia que se filtra desde dentro.
Cuando levanta la cabeza, todos sienten que los está mirando una persona y algo mucho más grande al mismo tiempo. Pero no hay solemnidad divina en su expresión. Hay rabia. Hay cansancio. Hay una soledad que se ha podrido durante años.
El Paciente Blanco sabe que han matado a Warham Grant. Lo llama “mi tío” sin emoción familiar, como quien pronuncia el nombre de una pared que nunca respondió. También sabe que Silas ha llevado Grant al Pilar Negado. La señal de Demóstenes ha despertado porque el sello familiar se ha roto: Warham ha muerto, Silas ha abandonado los protocolos antiguos y Luxorath empuja desde dentro.
Maverik intenta hablar con él. Le dice que Grant se acaba. Que pueden sacarlo. Que no tiene que seguir siendo una jaula. Bradford también intenta negociar. No desde la heroicidad, sino desde una herida compartida. Le dice que sabe lo que es descubrir que tu vida tenía un expediente antes que un nombre. Que sabe lo que es tener un dios metido en la sangre sin haberlo pedido.
El Paciente Blanco escucha. Durante un momento parece que podría entender. Entonces sonríe. Dice que todos ellos pudieron avanzar. Maverik pudo crecer. Sheena pudo despertar. Bradford pudo robar, mentir, huir, amar cosas absurdas. Carmen pudo pelear, odiar, sobrevivir. Incluso Gasón pudo morir siendo recordado.
Él no. A él le negaron incluso la posibilidad de cambiar. Lo dejaron detenido. Lo dejaron blanco. Lo dejaron esperando a que alguien decidiera si era arma, sobrino, error o dios. Dice que ahora quiere salir. No para vivir. Para que nadie más siga viviendo como si el mundo mereciera continuar después de haberlo olvidado.
Maverik da un paso al frente. El Paciente Blanco se levanta. La cámara se llena de luz. Empieza el combate.
#Súper jefe: El Paciente Blanco
El combate contra el Paciente Blanco requiere tres grupos y se estructura en cinco fases. No es una batalla contra un villano normal, sino contra un cuerpo humano, una entidad sagrada atrapada y una instalación entera intentando impedir que ambos se separen.
La clave del encuentro es que los tres grupos combaten simultáneamente en zonas distintas de la Cámara Blanca. Cada fase cambia la distribución, los objetivos y el estado del Paciente Blanco. Si un grupo cae, los otros pueden continuar durante un tiempo, pero la dificultad aumenta drásticamente. Si el jugador no cuenta con Katshy, Gale o Bedoya, la falta de cuerpos disponibles y roles de apoyo vuelve el combate mucho más duro.
Fase 1: El Desconocido
El primer grupo se enfrenta directamente al Paciente Blanco en la cámara central. No usa todavía todo su poder. Camina despacio, como si reaprendiera a moverse. Sus ataques son ráfagas de luz, impulsos de dolor acumulado y ondas que revelan debilidades ocultas. No busca matar al principio. Busca comprobar si los demás son reales o solo otra simulación de Demóstenes.
Mientras tanto, el segundo grupo debe destruir tres generadores de contención que alimentan la cámara desde niveles inferiores. El tercer grupo debe proteger las rutas de escape de oleadas de custodios blancos: antiguos sistemas de seguridad que interpretan cualquier intento de liberar al paciente como amenaza máxima.
Durante esta fase, el Paciente Blanco habla con los personajes obligatorios.
- A Sheena le dice que ella tuvo suerte: fue creada para ser útil, pero al menos despertó en un mundo donde alguien la miró como persona.
- A Bradford le dice que Sabbath le habló. A él, Luxorath solo gritaba luz.
- A Carmen le dice que una jaula con arena sigue siendo una jaula, pero al menos ella podía morder los barrotes.
- A Maverik le dice: — Tú eras el cuarto. Te dejaron caminar porque todavía no sabían cómo encerrarte.
Fase 2: Los tres expedientes
Al romperse los primeros generadores, la cámara proyecta los expedientes XB-001, XB-002 y XB-003.
El combate se divide en tres zonas:
- un grupo debe enfrentarse a una recreación de XB-003, una sombra de Bradford con el Cuchillo Óseo integrado en el cuerpo;
- otro grupo combate contra una recreación de XB-002, una Carmen de arena, jaula y sangre, creada por Demóstenes como “versión exitosa” de lo que Grant quería obtener;
- el grupo central sostiene al Paciente Blanco mientras este intenta forzar a Maverik a aceptar la Stygma como una prisión.
No son copias reales. Son interpretaciones clínicas: versiones de Bradford y Carmen tal como Grant deseaba que hubieran sido. Obedientes. Funcionales. Sin chistes. Sin rabia propia. Sin vínculos. Esta fase termina cuando Bradford y Carmen, estén en el grupo que estén, rechazan explícitamente esos modelos.
Bradford dice que no es el heredero de un expediente, sino de todas las malas decisiones que ha sobrevivido a base de no vender el alma entera. Carmen dice que Grant puede llamarla fracaso tantas veces como quiera. Un fracaso que respira sigue siendo más libre que un éxito encerrado. Las recreaciones se rompen. El Paciente Blanco grita. No de dolor físico. De envidia.
Fase 3: La Mirada del Faro
Luxorath empieza a manifestarse de forma involuntaria. La Cámara Blanca desaparece y el campo de batalla se convierte en un espacio imposible: un horizonte negro atravesado por haces de luz, engranajes flotantes y paneles iridiscentes que giran alrededor de un ojo colosal. Los tres grupos quedan separados en plataformas luminosas.
El Paciente Blanco ya no está completamente en el centro. Aparece en varios puntos, como un niño perdido dentro de un faro que no puede apagar. Esta fase no consiste solo en atacar. Cada grupo debe orientar espejos, romper anclas y evitar que el rayo de Luxorath los reduzca a pura memoria. El haz no distingue aliados de enemigos. Luxorath no quiere destruirlos; simplemente ilumina todo, y hay cosas que un cuerpo humano no puede soportar ver de golpe.
Se revelan recuerdos:
- Warham mirando al niño a través de un cristal y no entrando nunca.
- Silas estudiando el expediente años después, decidiendo que XB-001 era un fracaso útil para aprender qué no debía hacerse.
- técnicos de Grant rezando sin creer en nada.
- el niño preguntando si su madre sabe dónde está.
- Luxorath intentando hablar en una lengua que ningún humano podía contener.
Damian reconoce el dolor de Luxorath. Dice que las balizas goralaxi no fueron diseñadas para poseer cuerpos. Eran guías. Caminos. Faros. Grant convirtió una luz de regreso en una celda. La fase termina cuando los tres grupos desactivan simultáneamente las anclas goralaxi. El Paciente Blanco cae de rodillas. Por primera vez, su voz suena como la de un chaval.
— No quiero volver a estar quieto.
Fase 4: La Cámara Cero
Demóstenes activa su último protocolo.
Si el Paciente Blanco se libera, el laboratorio debe hundirse con él. La batalla entra en fase de colapso. Los tres grupos avanzan por rutas distintas mientras la cámara central se descompone:
- un grupo protege a Maverik y Sheena en el núcleo;
- otro grupo mantiene abiertas las rutas de evacuación;
- el tercero destruye los sellos que Demóstenes está usando para reinyectar la esencia de Luxorath en el cuerpo del Paciente Blanco.
Aquí aparecen los enemigos más duros de la mazmorra: Custodios Cero, unidades blancas diseñadas no para defender la instalación, sino para mantener vivo al paciente aunque su cuerpo se esté destruyendo. Son médicos, carceleros y verdugos a la vez.
El Paciente Blanco se vuelve más agresivo. No porque quiera ganar, sino porque ya no sabe distinguir liberación de destrucción. Cada vez que usa la luz de Luxorath, parte de su cuerpo se agrieta. Su piel se vuelve más translúcida. Sus manos dejan rastros de partículas luminosas. Su voz alterna entre rabia humana y eco cósmico.
Maverik intenta acercarse de nuevo. Sheena lo detiene un momento. Le dice que quizá no todos pueden ser salvados como uno quiere. Que a veces liberar a alguien no significa traerlo de vuelta. Maverik la mira. Sheena sostiene la mirada, temblando, pero firme.
— Significa no dejar que sigan usándolo.
Esa frase marca el giro de la batalla.
Fase 5: Consumirse
La última fase ocurre en una sala sin paredes. Demóstenes ha dejado de existir como estructura coherente. Solo queda la Cámara Blanca, suspendida entre roca, luz y vacío. El Paciente Blanco ya no está encadenado. Tampoco está salvado. Ha arrancado de sí mismo los sellos de Grant y está usando todo el poder que le queda para quemar la prisión desde dentro. No explota. No se transforma en un monstruo gigante. No asciende como un dios triunfal.
Se consume.
Cada turno, cada ataque, cada rayo de luz le arranca algo: piel, memoria, nombre, rabia, infancia. Su cuerpo se vuelve una silueta blanca atravesada por engranajes de Luxorath. El ojo del faro se abre detrás de él, no como arma, sino como testigo. Los tres grupos atacan por turnos desde posiciones distintas. A veces solo uno puede dañarlo. A veces dos grupos deben sostener barreras mientras el tercero golpea. A veces el Paciente Blanco deja de atacar y obliga al jugador a decidir si curarse, reorganizarse o aprovechar la ventana para terminar antes de que el colapso mate a todos.
En los últimos compases, el Paciente Blanco deja de hablar de destruir el mundo. Habla de cosas pequeñas. Dice que no recuerda el color de su habitación. Que no sabe si le gustaba el pan dulce o lo inventó durante los años de encierro. Que una vez oyó música desde muy lejos y pensó que quizá el mundo seguía porque alguien estaba cantando.
Si Bedoya está reclutado, responde desde su grupo con una melodía sencilla, torpe y suave. No es una técnica espectacular. Es casi una canción para que alguien no se marche en completo silencio.
Si Gale está reclutado, intenta decirle que todavía puede aprender algo, aunque sea al final. El Paciente Blanco le pregunta qué se aprende cuando ya no queda vida. Gale no sabe responder, pero no aparta la mirada.
Si Katshy está reclutada, se acerca en una breve escena durante el colapso, esquivando luz y escombros, y deja junto al Paciente Blanco un pequeño objeto recogido en la mazmorra: una chapa vieja, quizá de su expediente, quizá de su ropa infantil. Es absurdo, pero por primera vez alguien le devuelve algo sin pedirle nada.
El último ataque no debe sentirse como una ejecución. Debe sentirse como cerrar una puerta que llevaba demasiado tiempo abierta sobre una persona. Cuando cae, el Paciente Blanco sonríe apenas. No porque esté feliz. Porque por fin algo ha cambiado. Su cuerpo se deshace en partículas blancas. La luz no estalla. Sube. Como polvo iluminado por una ventana.
#Luxorath, Dios de la Luz
Tras la derrota, la Cámara Blanca queda en silencio. Entonces el espacio se abre. No como una fractura violenta, sino como un amanecer imposible bajo tierra. Se manifiesta Luxorath, Faro del Infinito.
Su forma recuerda a un faro colosal suspendido en el vacío: engranajes flotantes, paneles iridiscentes, anillos de luz girando en torno a un núcleo vertical y, en la cúspide, un gran ojo radiante que observa sin crueldad. Su presencia no es cálida en sentido humano, pero tampoco fría. Es una luz antigua, hecha para orientar, revelar y guiar a quienes se han perdido entre mundos.
Luxorath habla al grupo. No con una voz única, sino con una resonancia que cada personaje entiende de forma distinta. Para Damian suena a una lengua goralaxi casi olvidada. Para Sheena, a un pulso dentro del cuerpo. Para Maverik, a la Stygma calmándose por primera vez desde el Archivo Radicular. Para Bradford, a silencio después de demasiados años de ecos. Para Carmen, a un horizonte sin barrotes.
Luxorath explica que Grant usó tecnología de otro mundo para atraer un fragmento de su poder. No pudieron invocarlo como se invoca a un Eidolon de Tailath. No pidieron pacto. No buscaron guía. Lanzaron una señal como una garra al extremo de la realidad conocida y atraparon lo que alcanzaron. El fragmento quedó anclado al niño. Luxorath sintió su agonía durante años. No podía liberarlo sin destruirlo. No podía retirarse sin dejarlo vacío. No podía manifestarse sin quemar el mundo blanco que Grant había construido alrededor de ambos.
Así que esperó. No por indiferencia. Por impotencia. Ahora, el avatar ha terminado. La jaula se ha roto. La luz vuelve a tener dirección. Luxorath reconoce que el grupo se dirige hacia una ordalía mayor: el Pilar Negado, la Necrópolis Dimensional, la memoria de Goralax convertida en tumba y la voluntad de Grant intentando apropiarse incluso del final del mundo. Dice que allí la fuerza no bastará. Harán falta caminos. Harán falta nombres. Hará falta una luz que recuerde cómo salir.
En el centro de la cámara aparece el Pergamino de Luxorath.
No cae como botín. Desciende como una baliza plegada sobre sí misma, un pequeño fragmento de luz imposible que acepta viajar con el grupo. El grupo obtiene el Pergamino de Luxorath, Dios de la Luz.
#Resolución
Con Luxorath liberado, las Instalaciones Demóstenes empiezan a cerrarse. No se derrumban de forma explosiva. Los pasillos se apagan. Las puertas blancas se sellan. Los ascensores dejan de responder. Los anillos de vinculación se deshacen en luz. Las cápsulas vacías se abren por última vez, no para liberar cuerpos, sino para dejar salir el aire atrapado durante años.
Parice intenta descargar más datos, pero Damian le dice que no hay tiempo. Además, parte de la información no debería conservarse. Parice protesta por instinto, luego mira los expedientes XB y borra su propia copia parcial sin que nadie se lo pida.
— Hay conocimientos que no son tesoros —dice.
Bradford la mira.
— Mira tú. La científica ha descubierto el robo ético.
Parice le responde que puede empujarle al agujero si quiere comprobar el cierre desde dentro.
La retirada de los tres grupos funciona como epílogo jugable de la mazmorra. Cada equipo debe regresar por rutas simplificadas mientras la instalación se sella detrás de ellos. No hay combate final durante la huida, solo restos de luz, puertas que se cierran y las últimas voces automatizadas de Demóstenes repitiendo protocolos sin nadie que los obedezca.
Al llegar al vestíbulo del castillo, el agujero empieza a cerrarse. Tierra, piedra y raíces antiguas se desplazan como si Éilerenn quisiera expulsar por fin aquel cuerpo extraño de sus entrañas.
Carmen observa el suelo hasta que deja de moverse.
— Ojalá pudiera decir que se ha acabado.
Bradford responde:
— No se acaba. Pero al menos esto ya no respira debajo.
Sheena se queda mirando el lugar donde estuvo el agujero. Dice que durante mucho tiempo tuvo miedo de encontrar más cápsulas. Más copias. Más cuerpos como ella. Ahora ha encontrado algo peor. Un niño al que no dejaron ser nada.
Maverik permanece en silencio. No necesita decir que se reconoce en parte de esa historia. XB-001, XB-002, XB-003, XB-004. Una numeración que Grant usó para ordenar vidas que nunca debieron pertenecerle.
Steve, si está presente, dice que algún día deberían tirar abajo todas las placas, siglas y numeritos de Grant y escribir los nombres reales encima, aunque haya que inventar algunos para quienes ya no puedan recordarlos.
Jennie responde que quizá eso sea parte de curar.
Eva añade que la luz de Luxorath no era solo para destruir sombras. Era para encontrar salidas. Incluso para quienes ya no podían caminar por ellas.
Gale, si está reclutado, pregunta si el Paciente Blanco ha muerto o ha sido liberado.
Damian tarda en responder.
— A veces, en Goralax, confundimos esas dos cosas. Y por eso perdimos tanto.
Bedoya, si está reclutado, dice que entonces habrá que cantar por los que no salieron, no porque eso arregle nada, sino porque el silencio ya lo tuvieron demasiado tiempo.
Katshy, si está reclutada, se tumba junto a Sheena sin pedir permiso. Sheena la acaricia de forma automática, y ese gesto pequeño vale más que cualquier explicación.
#Cierre de la misión
Al regresar a la Náyade, el acceso a las Instalaciones Demóstenes queda cerrado definitivamente. No puede volver a explorarse. La señal goralaxi desaparece. El Antiguo Castillo de Éilerenn queda más silencioso que nunca, como si una de sus raíces enfermas hubiera sido arrancada por fin.
La misión revela que:
- Bajo el Antiguo Castillo de Éilerenn existían las Instalaciones Demóstenes, un megalaboratorio móvil de Grant dado por clausurado.
- Demóstenes estaba dedicado a la vinculación forzada entre Eidolas y cuerpos vivos.
- XB-003 era Bradford Antiques, un huérfano éilero utilizado para experimentar con material vinculado a Sabbath.
- XB-002 era Carmen la Grande, usada en campos de prueba y arenas de combate; Grant la consideró un fracaso porque no pudo convertirla en recipiente obediente.
- XB-001 era el sobrino de Warham Grant, llamado primero el Desconocido y después el Paciente Blanco.
- Grant insertó por la fuerza un fragmento de Luxorath en XB-001 usando tecnología goralaxi.
- El Paciente Blanco fue sellado porque su luz revelaba mentiras, destruía ocultaciones y no podía ser controlada.
- La derrota del Paciente Blanco no es una ejecución, sino la liberación de un cuerpo usado como cárcel.
- Luxorath se manifiesta como Eidolon sagrado de origen goralaxi y entrega el Pergamino de Luxorath, Dios de la Luz.
- Las Instalaciones Demóstenes se sellan para siempre tras completar la misión.
#Resultado narrativo
Sombras del Laboratorio Blanco es la misión opcional más dura de Canciones antes del fin. No funciona como despedida cálida ni como aventura de recompensa, sino como descenso al primer pecado experimental de Grant: antes de las copias políticas, antes de Sheena, antes de que la replicación estigmática alcanzara su fase final, antes incluso de que Maverik entendiera que era XB-004, ya existía un niño convertido en recipiente de una luz imposible.
La misión une a Maverik, Sheena, Bradford y Carmen bajo una misma verdad: Grant no solo les hizo daño de maneras distintas. Intentó escribir sus vidas como expedientes de una misma serie.
La victoria sobre el Paciente Blanco no borra lo ocurrido. No devuelve infancia, raza, nombre ni años perdidos. Pero rompe una cadena antigua y libera a Luxorath, una luz que no sirve para negar la oscuridad, sino para encontrar un camino a través de ella.
Antes del Pilar Negado, el grupo obtiene algo más valioso que poder: una dirección.