El Bosque de Magussa, al sur de Isla Yuhán, debe sentirse muy distinto a la central eléctrica, a Bronsbury o al Castillo de Nuberia. No es una instalación ni una ruina institucional, sino un espacio de cuento torcido: niebla baja, árboles demasiado juntos, senderos que cambian, voces que parecen venir de detrás del jugador y claros donde la luz de la luna cae como si atravesara agua.

Gale cree conocer el camino porque Lythia se lo ha indicado muchas veces. Eva sospecha que esas indicaciones no son mapas, sino cebos. Maverik, en silencio, percibe una presión extraña en el ambiente. No es la misma energía que Grant ni la misma solemnidad de los Eidolas. Es algo más íntimo, más emocional, como si el bosque deformara los deseos de quienes entran en él.

Durante la exploración, Gale intenta demostrar que no es una carga. Usa trucos menores, lee notas, reconoce símbolos y se adelanta más de lo conveniente. Eva lo corrige con paciencia, pero también con firmeza. No lo trata como un héroe pequeño, sino como un niño en peligro.

A mitad del bosque, el grupo se enfrenta a la Bestia de Zarzal, una criatura parecida a una hiena o zorro mutado por raíces, barro y restos de maldición. No parece un guardián consciente de Melusena, sino un animal deformado por vivir demasiado tiempo cerca de su dominio. Sus ataques mezclan garras, espinas, mordiscos y pequeños estallidos de sombra vegetal.

La batalla cumple una función clara: demostrar que el Bosque de Magussa no es solo un escenario encantado. Es un ecosistema roto. Tras derrotar a la criatura, Gale guía a Eva y Maverik hasta una cabaña oculta entre árboles negros. Desde fuera parece pequeña, pero desde dentro, no termina nunca.

La Cabaña de la Bruja

La Cabaña de la Bruja es una dimensión distorsionada. No funciona con una arquitectura normal. Sus habitaciones se repiten, sus puertas conducen a pasillos imposibles y algunos objetos aparecen varias veces en distintos estados de deterioro: una muñeca quemada, un espejo tapado, una mesa con trece velas, una jaula sin pájaro, un vestido infantil colgado en una pared húmeda.

La lógica del lugar responde más a emoción que a espacio. Gale puede guiar al grupo porque Lythia le enseñó patrones: qué puertas no mirar, qué luces seguir, qué habitaciones evitar. Eso confirma que Lythia no era una simple visión indefensa. Conocía la cabaña. Sabía cómo moverse dentro. Y sabía cómo conducir a alguien hasta allí. Eva empieza a incomodarse. Gale insiste en que Lythia solo quería ayuda. Maverik no lo contradice, pero cada vez se muestra más alerta.

A medida que avanzan, se entiende mejor la naturaleza de Melusena. No fue solo una bruja poderosa encerrada por ser peligrosa. Fue alguien que aprendió a usar la necesidad de afecto, el miedo al abandono y el deseo de ser especial como vías de entrada para su magia. Su dimensión no captura únicamente cuerpos. Captura vínculos torcidos.

Gale no ha sido elegido porque sea un gran mago. Ha sido elegido porque quería serlo. Y porque necesitaba que alguien le dijera que podía salvar a otra persona.