Localizaciones: Antiguo Castillo de Éilerenn / ala noble / archivo de custodia / enfermería antigua / laboratorios de Grant / cámara de crecimiento Jefes del acto: Coro Heráldico / Agasthodeus Personajes principales: Maverik Windrider, Eva Lucita Ranley, Steve Howell, Damian Voss y Sheena Objetivo: explorar el Antiguo Castillo de Éilerenn, revelar el uso que Grant ha hecho de la ruina, encontrar la Triaca Pelágica para Jennie y presentar a Sheena sin desvelar todavía el origen completo de su creación.
Maverik y Eva entran en el Antiguo Castillo de Éilerenn sin Bradford ni Carmen, que han quedado atrás en la Arboleda salvaje siguiendo la pista del Cuchillo Óseo, las ruinas de Sabbath y la historia perdida de los hombres bestia. La separación deja al grupo reducido a lo mínimo: Maverik y Eva, cansados, emocionalmente tensos y con la presión de encontrar a Steve antes de que haga una locura.
El castillo no se presenta como una mazmorra abandonada cualquiera. Es una fortaleza noble venida abajo, llena de humedad, raíces, escudos oxidados, tapices podridos y corredores donde la solemnidad antigua se mezcla con algo mucho más reciente y desagradable.
Grant ha estado allí. No como saqueador torpe, sino como arrendatario con llaves, permisos, planos y tiempo suficiente para profanar el lugar sin necesidad de derribar sus puertas. Los pasillos nobles conservan emblemas éileros, pero entre las piedras hay cables. Las galerías de retratos tienen cámaras ocultas. Las antiguas salas de audiencia han sido divididas con mamparas de laboratorio. En las criptas se oyen generadores. La primera sensación debe ser clara: el castillo no fue conquistado. Fue reutilizado. Y eso lo hace peor.
El vestíbulo de los pactos
La entrada principal conduce al Vestíbulo de los Pactos, una sala enorme con vitrales rotos, estatuas de linajes éileros y un suelo circular cubierto de símbolos casi borrados. El mecanismo principal está bloqueado. No se abre con una llave moderna, sino reconstruyendo el orden de los antiguos juramentos del reino.
Eva identifica fragmentos de inscripciones gracias a lo que Maelor Dúvellan les contó en Glanndraic: Éilerenn no era solo una nación de castillos, sino de custodias. Cada linaje tenía una obligación heredada, no una simple propiedad.
El puzzle consiste en ordenar tres conceptos tallados en piedra:
Memoria. Pacto. Custodia.
Si el jugador coloca primero “Poder”, “Sangre” o “Linaje”, el mecanismo rechaza la secuencia y despierta guardianes menores. La solución correcta no glorifica a la nobleza, sino la función que la nobleza olvidó:
Memoria → Pacto → Custodia.
Al resolverlo, se abre el acceso al ala noble y se activa una defensa antigua: el Coro Heráldico, un conjunto de armaduras vacías, máscaras ceremoniales y voces residuales de linajes muertos. No es un jefe maligno en sentido pleno; es una prueba automática de custodia, corrompida por siglos de abandono y por las interferencias de Grant.
El combate contra el Coro Heráldico debe sentirse como una lucha contra la propia historia fosilizada de Éilerenn: estandartes que atacan, armaduras que protegen símbolos inútiles, voces que repiten juramentos cuyo sentido ya nadie cumple.
Al derrotarlo, el castillo permite avanzar.
Las salas intervenidas por Grant
A partir de ahí, la exploración se vuelve más incómoda. El jugador encuentra indicios del uso que Grant ha dado al castillo:
- contratos de restauración patrimonial convertidos en permisos de excavación;
- planos donde las criptas aparecen marcadas como zonas de almacenamiento;
- vitrinas antiguas usadas para guardar instrumental médico;
- generadores instalados detrás de retablos;
- archivos éileros clasificados por Grant como “material cultural aprovechable”;
- informes incompletos sobre resonancias mágicas en poblaciones aisladas;
- registros de sujetos sin nombre, identificados solo por letras, números y estados de crecimiento.
Las notas no explican el proyecto completo. Al contrario, están redactadas con lenguaje corporativo, fragmentadas por cortes de energía y parcialmente borradas por una evacuación apresurada. Lo que sí dejan claro es suficiente: Grant no llegó buscando un único tesoro. Llegó porque Éilerenn ofrecía exactamente lo que la corporación necesitaba: baja vigilancia, ruinas profundas, tradición usada como excusa y una población demasiado cansada para preguntar qué estaba ocurriendo bajo el castillo.
En una sala lateral, Eva y Maverik encuentran un archivo médico antiguo. Allí aparece por primera vez una pista clara sobre la Triaca Pelágica, el antídoto que puede salvar a Jennie. La fórmula se conservaba en la enfermería del castillo porque, siglos atrás, las rutas marítimas de Éilerenn sufrían ataques frecuentes de cefalópodos abisales.
Pero las reservas ya no están en la enfermería. Grant las trasladó. El registro indica que varias muestras fueron llevadas al ala inferior para “estabilización biológica”. No dice con qué objetivo. No dice para quién. No dice qué estaban intentando mantener con vida. Eva entiende lo esencial: el antídoto de Jennie está en el mismo lugar donde Grant realizaba sus experimentos.
El archivo de custodia
El siguiente tramo del castillo funciona como puzzle documental. Para abrir el paso al ala inferior, Maverik y Eva deben reconstruir una ruta usando notas antiguas y terminales modernos.
El sistema mezcla dos lógicas:
Por un lado, el castillo conserva puertas de custodia éileras, diseñadas para abrirse solo cuando se invocan nombres de linajes, fechas de pacto y símbolos funerarios correctos.
Por otro, Grant ha instalado bloqueos electrónicos encima de esos mecanismos, creando una capa absurda y monstruosa: un juramento antiguo que ahora necesita clave corporativa, un sello funerario conectado a un lector biométrico, una puerta noble que no reconoce a sus propios herederos pero sí a un técnico con autorización temporal.
Este tramo debe tener varios pequeños objetivos:
- recuperar placas heráldicas en habitaciones separadas;
- leer un árbol genealógico dañado para identificar el linaje custodio correcto;
- activar tres terminales de Grant sin disparar alarmas;
- reconducir energía desde generadores modernos hacia mecanismos antiguos;
- evitar que el sistema de seguridad confunda a Maverik con un sujeto de prueba.
En una de las salas, Eva encuentra una nota especialmente inquietante:
“Las proyecciones no autorizadas se intensifican cerca del patrón XB004. No se recomienda interrumpirlas hasta confirmar si responden a miedo, búsqueda de anclaje o memoria residual.”
Eva no entiende todo, pero reconoce una cosa. La chica morena que ha estado viendo no era una espía. Era una proyección. Y Grant lo sabía. Maverik no dice nada, pero la referencia a XB004 confirma que el castillo, la chica y su propia Stygma están conectados.
El científico superviviente
En una sala de almacenamiento cercana al ala inferior, Eva y Maverik encuentran a un científico de Grant escondido tras unas cajas de instrumental. Está herido, deshidratado y aterrorizado. No tiene porte de villano, sino de empleado que aceptó demasiadas órdenes y descubrió demasiado tarde que trabajar en un castillo abandonado era menos seguro de lo que prometía el contrato. Al principio intenta mentir. Dice que solo llevaba inventario, que no sabe nada y que Grant evacuó el castillo tras un fallo de seguridad. Pero cuando Eva lo presiona y Maverik le muestra que no tienen tiempo, acaba hablando.
El científico confirma varios puntos:
- Grant usó el Antiguo Castillo como instalación encubierta durante años.
- El ala inferior contenía cámaras de crecimiento, salas de observación y sistemas de contención. No sabe, o no quiere decir, cuál era el objetivo final. Habla de “compatibilidad”, de “resonancia”, de “estabilización” y de “prototipos”, pero cada vez que Eva intenta obtener una respuesta concreta, el hombre se bloquea.
- No parece que oculte una verdad completa. Parece que él mismo solo conocía una parte minúscula.
- Dice que, cuando comenzaron las proyecciones, varios equipos pidieron detener las pruebas. La dirección no lo permitió. Después hubo fallos eléctricos, cápsulas abiertas, personal desaparecido y algo moviéndose en los niveles inferiores.
- El científico menciona una cámara de crecimiento aún activa bajo el castillo.
También confirma que las reservas de Triaca Pelágica fueron trasladadas allí. Si queda alguna dosis utilizable, estará cerca de la cámara. Antes de dejarlos marchar, les advierte de algo más. No todos los fallos fueron retirados. Algunos siguen bajo el castillo.
Damian Voss
Tras registrar buena parte del castillo sin encontrar a Steve, Maverik y Eva regresan a la sala principal para reorganizarse. Allí aparece Damian Voss.
No entra como aliado cómodo. Está esperando, apoyado junto a una columna rota, con el aspecto de alguien que lleva tiempo siguiendo señales que los demás ni siquiera pueden percibir. Su presencia resulta incómoda porque todavía no pertenece del todo al grupo. No es enemigo, pero tampoco se comporta como alguien obligado a dar explicaciones.
Eva le pregunta qué hace allí. Damian responde que el castillo emite ruido. No ruido físico, sino una señal residual: magia, tecnología de Grant, energía extraña y algo que le recuerda demasiado a los sistemas que lo mantuvieron prisionero. Dice que después de la Zona Marítima ha seguido rastros dispersos de Grant, y que Éilerenn era uno de los lugares donde esas señales se enredaban con más fuerza.
Eva le pregunta si sabía que Grant tenía un laboratorio allí. Damian responde que Grant tiene laboratorios donde encuentra vergüenza, ruina o silencio suficientes para esconderlos. Después habla de la guerra que se aproxima. Dice que el mundo va a ser devorado por una inmensa guerra, no porque los pueblos la deseen, sino porque alguien ha aprendido a empujar heridas antiguas hasta que parezcan decisiones inevitables. Eva le pregunta si habla de la declaración enviada desde Yuhán.
Damian asiente. Dice que Grant no inventó la ambición, ni el miedo, ni la decadencia. Solo aprendió a convertirlos en infraestructura. Eva, tensa, le dice que si es enemigo tendrán que luchar contra él. Damian la mira con cansancio. Dice que no tiene ningún interés en eliminar chiquillos que todavía no han entendido en qué clase de siglo están entrando. No lo dice con crueldad, sino con una mezcla amarga de distancia y reconocimiento. Para él, Maverik y Eva son demasiado jóvenes para cargar con tanta ruina, pero ya están dentro de ella.
Entonces aparece Steve.
Steve poseído
Steve entra en la sala principal desde uno de los corredores laterales. Está vivo, pero algo va mal. Tiene la mirada desenfocada, el cuerpo rígido y un aura oscura que no se parece a una magia propia. En una mano lleva restos de documentos médicos; en la otra, una ampolla rota que quizá contenía parte de la Triaca Pelágica o alguna muestra experimental.
Eva corre hacia él, pero Damian la detiene. Dice que el castillo está lleno de residuos. No usa la palabra fantasmas al principio, aunque Eva entiende a qué se refiere. Damian aclara que no todos los ecos que quedan en una ruina son almas. Algunos son memorias atrapadas, impulsos repetidos, sistemas mal cerrados, sujetos que murieron sin terminar de morir y magia que aprendió a imitar voces humanas. Steve habla. Pero no en una lengua que Eva o Maverik entiendan. No parece poseído por una sola entidad, sino atravesado por muchas voces a la vez. Algunas suenan antiguas. Otras parecen modernas. Durante unos segundos, se mezclan palabras éileras, códigos de laboratorio, súplicas y frases sin sentido.
El castillo empieza a oscurecerse. No se apagan solo las luces modernas. También se apagan los vitrales, las runas, los terminales, los símbolos antiguos. Es como si toda la estructura entrara en una fase de emergencia. Suenan sirenas. Eva intenta alcanzar a Steve. Damian pronuncia algo en una lengua que no pertenece a Tailath. La sala se rompe. No físicamente, sino como si varias capas del castillo se desalinearan a la vez. Eva desaparece de la vista de Maverik. Damian también. Steve queda envuelto por la oscuridad y se desvanece entre las voces. Maverik oye sirenas, cristales, metal arrastrándose y algo enorme respirando bajo el suelo. Después pierde el conocimiento.