Localizaciones: Academia Bronsbury / Vesper / Isla Yuhán / ciudad de Yuhán / mansión de Ortega / sótanos de cautiverio Jefes del acto: Edmundo Ortega controlado Personajes principales: Maverik Windrider, Steve Howell, Eva Lucita Ranley, Jennie / Jennifer Aeson, Sheena, Damian Voss, Edmundo Ortega, Bedoya, Liara y Alinne Ortega Objetivo: rescatar al equipo de Bedoya, revelar que Ortega está siendo manipulado por Grant, descubrir el secuestro de Alinne y convertir la Vesper en el nuevo medio estratégico del grupo.

La activación parcial de la Vesper cambia la escala de la historia.

Hasta ahora, cada desplazamiento importante había dependido de barcos, rutas terrestres, permisos, pasos de montaña o soluciones improvisadas. Ahora, aunque la nave de Damian sigue lejos de estar completamente restaurada, Bronsbury dispone de algo que puede alterar el equilibrio frente a Grant: una forma de llegar rápido a lugares aislados antes de que la corporación cierre el mapa.

La primera prueba llega casi de inmediato.

Steve recibe una comunicación urgente de la Academia Bronsbury. El director, Martin Bronsbury, convoca al grupo principal y les informa de que Bedoya y su equipo han desaparecido en Isla Yuhán. La misión que se les había asignado era discreta: regresar a la isla, investigar si Grant seguía operando allí después de la primera crisis y comprobar hasta qué punto la transmisión falsa de guerra había dejado infraestructura activa.

La respuesta es peor de lo esperado.

Bedoya ha sido capturado.

Y, según los últimos mensajes interceptados, quien lo retiene no es Grant de forma directa, sino Edmundo Ortega, gobernador de Yuhán.

Steve reacciona con incredulidad. Ortega los ayudó, los puso a prueba, luchó contra Grant y arriesgó la isla para resistir la ocupación. No puede haber entregado a Bedoya sin más.

Martin no afirma que Ortega haya traicionado a nadie. Dice algo más inquietante: no saben qué le ha pasado. Y por eso necesitan que alguien investigue antes de que Bronsbury convierta el asunto en un conflicto político abierto.

Eva pregunta por el transporte. En circunstancias normales, tendrían que ir en barco y tardarían al menos dos días.

Damian interviene.

La Vesper puede llevarlos.

No está al máximo rendimiento, no puede hacer viajes dimensionales seguros y sus sistemas siguen inestables, pero un trayecto hasta Yuhán entra dentro de lo posible. El director, tras escuchar la situación y comprobar que no hay otra opción rápida, autoriza formalmente el uso de la nave y contrata los servicios de Damian como apoyo externo de Bronsbury.

Damian deja claro que la Vesper no pertenece a la academia.

El director responde que no le está comprando la nave, sino pagando el viaje.

Damian acepta porque le conviene. Grant sigue moviéndose, y cada operación que revele sus redes puede ayudarle a recuperar el control completo de su tecnología.

Rumbo a Yuhán

El grupo embarca en la Vesper.

Para Steve, Eva y Jennie, volver a Yuhán significa regresar al lugar donde todo empezó a romperse de verdad: el veneno, la declaración de guerra, la captura de Gasón y el primer gran fracaso estratégico del equipo.

Para Sheena, en cambio, es casi su primer viaje real fuera de Bronsbury. Todo la desconcierta: la nave, el cielo, la forma en que Damian toca paneles que responden como si lo reconocieran, el silencio de Maverik mirando por la ventana y el modo en que los demás hablan de Yuhán como si fuera una herida conocida.

Jennie todavía está débil, pero insiste en ir. No quiere seguir siendo la persona a la que todos protegen desde una cama. Eva no está convencida, aunque entiende que impedírselo sería peor. Steve también debería estar recuperándose, pero la desaparición de Bedoya lo vuelve imposible de retener.

Damian pilota con precisión, aunque se nota que la Vesper sigue limitada. La nave vibra en algunos giros, rechaza ciertas rutas y obliga a Damian a corregir manualmente más de lo que le gustaría admitir.

Cuando la isla aparece bajo ellos, Yuhán no parece liberada.

Parece cerrada.

La ciudad en silencio

La Vesper aterriza en una zona apartada para no provocar alarma. El grupo entra en la ciudad y descubre una Yuhán distinta a la del primer viaje. No hay ocupación visible en las calles principales, ni patrullas masivas de Grant, ni barricadas corporativas. Pero la ausencia de violencia abierta no la hace más tranquila.

La ciudad está apagada.

Las puertas no se abren cuando llaman. Las ventanas se cierran antes de que el grupo llegue a las esquinas. Algunos vecinos miran desde rendijas y desaparecen al reconocer a extranjeros. No parece miedo a una invasión inmediata, sino miedo a decir algo que ya ha sido castigado antes.

Steve no tarda en perder la paciencia. Grita que han venido a ayudar, que conocen a Ortega, que Bedoya está en peligro.

Nadie responde.

Eva entiende que eso es precisamente lo grave. La primera vez, Yuhán estaba sitiada desde fuera. Ahora parece controlada desde dentro.

Maverik decide ir a la mansión de Ortega.

Si el gobernador está reteniendo a Bedoya, allí encontrarán respuestas.