Localización: Ciudad Bujía / talleres auxiliares / Taller Bullyawn / almacenes de la Refinería Jefes del acto: Autómata defensivo defectuoso Personaje obligatorio: Parice Schreiter NPC principal: Lorena Bullyawn Grupo: 4 personajes Disponibilidad: Tras la apertura de misiones secundarias en la Náyade. Recompensa principal: Munición especial para Parice y apertura del Taller Bullyawn.

Parice quiere regresar a Ciudad Bujía antes de partir hacia Begonia.

Según ella, el submarino funcionará “con una probabilidad ofensivamente aceptable”, pero podría funcionar mejor si recupera varias piezas, planos y estabilizadores de los talleres auxiliares de la ciudad. El problema es que, tras el ataque de Nikolai, algunos almacenes quedaron bloqueados, varios sistemas defensivos siguen activos y una parte de los autómatas locales no ha recibido la orden de dejar de disparar a todo lo que se mueve.

Además, Parice quiere consultar a su aprendiz, Lorena Bullyawn, una joven inventora de Ciudad Bujía que conoce mejor que nadie los circuitos de presión del submarino. Lorena es parapléjica y se desplaza gracias a un aparato de movilidad diseñado originalmente por Parice, aunque ella misma lo ha modificado tantas veces que ya resulta difícil saber dónde termina la silla mecánica, dónde empieza el arnés hidráulico y qué piezas fueron legalmente adquiridas.

Lorena no aparece como una aprendiz tímida ni dependiente. Es una genio práctica, mordaz y tremendamente meticulosa, capaz de detectar un error de cálculo en los planos de Parice con solo mirar la inclinación de una válvula. Parice la presenta como su ayudante, pero Lorena insiste en que “ayudante” es una palabra muy cómoda para alguien que lleva meses evitando que sus inventos conviertan Ciudad Bujía en una nube de vapor con ciudadanía.

Para esta misión, Parice debe formar parte obligatoria del grupo.

La ruta comienza en el Taller Bullyawn, un espacio estrecho, ruidoso y lleno de mesas elevables, brazos mecánicos, poleas, piezas suspendidas y prototipos a medio montar. Lorena revisa los datos del submarino y confirma la sospecha de Parice: la nave puede llegar a Begonia, pero si no recuperan ciertos estabilizadores de inmersión, cada descenso tendrá una probabilidad nada despreciable de convertirse en una anécdota póstuma.

A partir de ahí, Lorena guía al grupo por varias zonas menores de Ciudad Bujía que no se visitaron durante el asalto principal: talleres suspendidos sobre raíles, almacenes llenos de calderas apagadas, depósitos de chatarra útil y salas donde los técnicos locales guardan inventos demasiado peligrosos para estar en una calle normal, pero no lo bastante peligrosos como para tirarlos al mar.

Parice está en su elemento. Habla con otros científicos, discute con mecánicos, corrige máquinas que nadie le ha pedido que corrija y recupera planos que, según ella, “solo parecen ilegales desde una interpretación muy restrictiva de la seguridad pública”.

Lorena, por su parte, funciona como contrapunto. Donde Parice improvisa, Lorena ordena. Donde Parice dice que algo “probablemente aguanta”, Lorena exige saber si ese “probablemente” incluye fuego, presión submarina, pasajeros vivos y seguros de responsabilidad civil. La dinámica entre ambas deja claro que Ciudad Bujía no produce genios solitarios, sino cadenas enteras de personas brillantes discutiendo a gritos hasta que algo acaba funcionando.

Durante la misión, el grupo debe recuperar varios componentes:

  • Planos de presión reforzada, necesarios para calcular la resistencia del submarino durante el descenso.
  • Válvulas de compensación, almacenadas en un taller bloqueado por una cerradura neumática.
  • Estabilizadores de inmersión, guardados en los almacenes dañados de la Refinería.
  • Cápsulas de presión, útiles tanto para el submarino como para la munición experimental de Parice.
  • Cartuchos de fabricación local, diseñados por técnicos de Bujía para armas que nadie debería disparar en interiores.

Lorena no acompaña al grupo como combatiente, pero interviene constantemente desde terminales, compuertas y paneles auxiliares. Abre rutas, desactiva mecanismos, discute con sistemas automáticos y corrige a Parice cuando esta intenta resolver un bloqueo golpeando el panel “en el punto exacto donde duele”.

#Jefe: Autómata defensivo defectuoso

El conflicto final llega cuando el grupo intenta acceder a un almacén de munición experimental de la Refinería. Un autómata defensivo de Bujía, dañado durante el ataque de Grant, interpreta que todos los presentes son saqueadores y se activa.

El autómata está programado para proteger los suministros de la ciudad, pero sus rutinas de identificación están rotas. Para él, Parice, el grupo y Lorena son intrusos con intención de robar material estratégico. Lorena intenta anularlo desde una consola lateral, pero el sistema está tan deteriorado que cada orden que introduce empeora algo distinto: bloquea puertas, activa torretas, sube la presión de las calderas o cambia el protocolo de defensa a “aplastamiento preventivo”.

Durante el combate, Lorena puede actuar como apoyo externo, abriendo brechas en la armadura del autómata, deteniendo torretas durante algunos turnos o desbloqueando cajas de munición que Parice puede usar. La batalla no debe sentirse como una escena donde Lorena es rescatada, sino como una situación en la que su conocimiento técnico impide que el grupo acabe convertido en una nota al pie de seguridad industrial.

Tras derrotarlo, Parice consigue recuperar varias cajas de proyectiles, cartuchos modificados, cápsulas de presión y munición de fabricación local. La recompensa de la misión es Munición, un recurso escaso que Parice necesita para usar parte de sus habilidades más potentes. Algunas piezas también pueden emplearse para mejorar el rendimiento del submarino durante el viaje a Begonia.

Lorena revisa el material recuperado y confirma que el submarino ya no solo funcionará “probablemente”, sino “con una probabilidad aceptable para estándares no suicidas”. Parice considera que eso es prácticamente una bendición científica.

Al finalizar la misión, el Taller Bullyawn queda abierto como actividad secundaria permanente. A partir de ese momento, el jugador podrá regresar para cumplir encargos técnicos, fabricar inventos, conseguir dinero, desbloquear armas, obtener objetos tecnológicos y acceder a nuevas mejoras relacionadas con Parice.

La misión no revela un gran secreto sobre Grant, pero cumple una función importante: muestra la vida interna de Ciudad Bujía, refuerza a Parice como personaje jugable, presenta a Lorena Bullyawn como una inventora con peso propio y da al jugador un motivo práctico para cuidar sus recursos antes del arco de Ferklin.

También deja clara una idea muy de Bujía: una ciudad capaz de sobrevivir a Grant no lo hace porque sus máquinas funcionen bien, sino porque siempre hay alguien dispuesto a discutir con ellas hasta que obedecen.