Localizaciones: Náyade / Ciudad Bujía / submarino Candil / costa sumergida de Ferklin / Reino de Begonia / Malastria / Bastión de la Escama Rota Jefes del acto: Zherina Galehart Personajes principales: Maverik Windrider, Steve Howell, Eva Lucita Ranley, Jennie / Jennifer Aeson, Parice Schreiter, Sazhar Veyrakk, Morpheus von Begoniae y Zherina Galehart Objetivo: entrar en Begonia por una ruta submarina, mostrar la devastación real de la guerra de Ferklin, presentar a Sazhar Veyrakk y recuperar el Bastión de la Escama Rota para impedir que Grant siga controlando a los dragones begonios.
Tras reorganizarse en la Náyade y resolver los asuntos pendientes que el grupo haya querido atender, llega el momento de avanzar hacia Ferklin.
El objetivo principal sigue siendo Begonia. El soldado dragontino que llegó malherido a Bronsbury confirmó que la guerra no es un conflicto convencional: Grant ha manipulado la tensión entre Begonia y Masthann, ha suplantado al general Aury Coureille y está usando el caos militar para acercarse a una fuente de energía antigua protegida por el rey Morpheus von Begoniae.
Pero llegar a Begonia no es sencillo.
La Náyade es demasiado grande, demasiado visible y demasiado cargada de consecuencias políticas. Una arca goralaxi flotando sobre una nación en guerra sería interpretada como una amenaza, una provocación o una nueva arma desplegada por Bronsbury. La Vesper, por su parte, puede moverse con mucha más precisión, pero no puede atravesar con seguridad el bloqueo aéreo de Ferklin: hay interferencias, patrullas, artillería antiaérea, dragones asustados y señales de Grant mezcladas entre las comunicaciones militares.
Parice Schreiter ofrece la alternativa que Ciudad Bujía había prometido: el Candil, un submarino experimental de inspección profunda.
El aparato no inspira confianza a primera vista. Parece una mezcla entre cápsula de presión, locomotora sumergible y caldera con pretensiones navales. Tiene remaches de distintos colores, un motor que suena como si discutiera consigo mismo y varias palancas etiquetadas con nombres poco tranquilizadores, como “NO TOCAR DOS VECES”, “ESTO ARREGLA CASI TODO” y “EMERGENCIA, PERO DE VERDAD”.
Parice asegura que el Candil puede atravesar una ruta submarina bajo los acantilados de Ferklin y emerger cerca de una entrada oculta del Reino de Begonia.
Steve pregunta si puede hacerlo sin explotar.
Parice responde que esa pregunta demuestra una relación muy pobre con la estadística.
Damian Voss revisa el submarino con evidente desprecio técnico. Considera que es ruidoso, inestable, tosco y ofensivo para cualquier civilización que haya descubierto el concepto de hidrodinámica. Parice acepta todas esas críticas como cumplidos parciales y le recuerda que su nave goralaxi tampoco quedó precisamente intacta cuando llegó a Tailath.
La discusión termina cuando Maverik se coloca frente al Candil y asiente.
No hay ruta mejor.
El grupo partirá desde Ciudad Bujía, descenderá bajo la costa de Ferklin y entrará en Begonia sin usar ni la Vesper ni la Náyade.
#Bajo los acantilados de Ferklin
El viaje en el Candil marca un cambio de tono.
Después de naves antiguas, bases flotantes y ruinas goralaxi, el grupo queda encerrado en un submarino estrecho, ruidoso y peligrosamente humano. Las paredes sudan humedad, las válvulas vibran, las luces parpadean y Parice se mueve entre tubos, manómetros y cajas de herramientas con una felicidad que no tranquiliza a nadie.
A través de las ventanas reforzadas se ve el fondo marino de Ferklin: columnas de roca, restos de antiguas estructuras hundidas, cadenas de coral negro, peces luminiscentes y sombras enormes que pasan demasiado cerca para ser tranquilizadoras.
El viaje no es una simple transición. Sirve para que el grupo entienda que Begonia no se ha mantenido aislada solo por orgullo. Sus acantilados, corrientes y montañas forman una defensa natural real, un muro geográfico que durante siglos protegió al reino de invasiones directas.
Pero ahora Grant ha convertido la guerra en algo que ya no respeta muros.
Durante el trayecto, el Candil atraviesa varias zonas peligrosas:
- corrientes submarinas provocadas por explosiones recientes en la costa;
- restos de minas navales masthanias;
- fragmentos de máquinas de Grant hundidas tras combates;
- criaturas marinas agitadas por el ruido de la guerra;
- tramos donde la presión amenaza con aplastar el casco.
Parice mantiene el submarino en marcha a base de pericia, intuición y golpes con una llave inglesa. Jennie intenta no mirar demasiado por las ventanas. Steve finge estar encantado hasta que una criatura abisal golpea el cristal. Eva permanece atenta a una vibración mágica extraña que llega desde tierra firme: no es un Eidolon, ni magia natural, ni tecnología pura. Es algo forzado.
Cuando el Candil asciende por una caverna submarina y emerge en una gruta oculta bajo los acantilados, el grupo comprende que ha cruzado una frontera importante.
Están dentro de Begonia.
#La Guardia Escamada
Al salir de la caverna, el grupo no encuentra una bienvenida.
Encuentra lanzas apuntándoles.
Un destacamento de dragontinos los rodea en silencio. No son simples soldados humanos con armaduras decoradas: son hombres y mujeres dragón, de piel escamada, garras, colas poderosas, ojos verticales y alas de tamaños distintos según linaje. Algunos tienen rasgos más humanos; otros parecen más cercanos a los dragones que patrullan los cielos del reino.
Al frente está Sazhar Veyrakk, capitán de la Guardia Escamada de Malastria.
Sazhar es alto, ancho de hombros, con escamas oscuras de tono bronce viejo y una cresta baja que le recorre la cabeza hasta la nuca. Lleva una armadura dragontina pesada, marcada por cortes recientes, hollín y sangre seca. Su arma es una lanza larga con hoja curva, diseñada tanto para combate terrestre como para engancharse a arneses de vuelo. Una de sus alas está vendada y no puede desplegarla del todo.
No se presenta como un noble ni como un héroe solemne. Se presenta como un capitán que lleva demasiados días perdiendo soldados.
Sazhar exige saber quiénes son, cómo han atravesado los acantilados y por qué viajan con tecnología de Ciudad Bujía. Parice intenta explicar el funcionamiento del Candil con entusiasmo técnico. Sazhar la interrumpe diciendo que no ha preguntado cómo han sobrevivido, sino por qué debería permitirles seguir vivos.
Steve responde mal.
Eva lo pisa antes de que termine la frase.
Jennie intenta mediar. Explica que vienen de Bronsbury, que han visto la manipulación de Grant en Yuhán, que saben que el conflicto con Masthann fue provocado y que necesitan hablar con Morpheus.
El nombre de Grant cambia la expresión de Sazhar.
No se relaja.
Pero escucha.
Maverik muestra las pruebas obtenidas en Ciudad Bujía y en la Refinería: datos sobre rutas antiguas, referencias a la fuente de energía bajo Begonia, menciones al falso Aury y a sistemas de control biológico. Sazhar no entiende todos los detalles técnicos, pero reconoce suficientes nombres, suficientes heridas y suficientes mentiras.
Ordena bajar las armas.
No porque confíe en ellos, sino porque Begonia ya no puede permitirse rechazar ayuda solo por orgullo.
#Camino a Malastria
Sazhar escolta al grupo hacia Malastria, capital del Reino de Begonia.
El camino muestra de inmediato el estado real del país. Hay aldeas evacuadas, caminos rotos, dragones heridos reposando entre soldados agotados, máquinas de guerra masthanias abandonadas en barrancos y humo elevándose desde posiciones que hasta hace poco eran granjas, torres de vigilancia o nidos de entrenamiento.
Las armas de Masthann no encajan con lo que el grupo esperaba: cañones de repetición, torretas automáticas, blindajes con refuerzos de energía, motores de asedio demasiado avanzados y proyectiles diseñados específicamente para perforar escamas de dragón.
Jennie observa que esa tecnología no parece creada por Masthann.
Sazhar responde que no lo es.
Masthann puede tener buenos ingenieros, dice, pero esto no lleva su alma. Estas máquinas huelen a fábrica sin patria.
Steve murmura que eso suena a Grant.
Sazhar lo mira.
Dice que en Begonia ya no se pronuncia ese nombre sin cerrar los puños.
Durante el camino, Sazhar ofrece la primera lectura interna de la guerra. Begonia no es una nación indefensa ni inocente de tensiones históricas. Durante generaciones ha protegido sus montañas, sus dragones, sus rutas aéreas y sus fuentes antiguas con una mezcla de orgullo, aislamiento y fuerza militar. Masthann y Begonia llevan décadas desconfiando mutuamente.
Pero esta guerra no se comporta como una guerra nacida de viejas tensiones.
Es demasiado quirúrgica.
Los ataques golpean nidos de dragones, rutas de evacuación, depósitos de alimento, hospitales de campaña y comunicaciones internas. No buscan solo vencer a Begonia. Buscan desmontar su capacidad de seguir siendo Begonia.
Sazhar no lo formula como teoría política.
Lo formula como soldado:
Grant no quiere conquistar el reino. Quiere que el reino se rompa para poder entrar entre los pedazos.
#Malastria
Malastria se alza entre montañas, torres de piedra negra, puentes suspendidos y enormes plataformas de aterrizaje para dragones. En tiempos de paz debía parecer una capital majestuosa, vertical y orgullosa, construida para una nación que no piensa solo en calles y plazas, sino también en cielos, vuelos, corrientes y sombras de alas sobre tejados.
Ahora está herida.
Varias murallas han sido abiertas por artillería. El cielo está lleno de ceniza. Las plazas se han convertido en hospitales improvisados. Dragontinos con alas vendadas hacen guardia junto a soldados humanos agotados. Niños trasladan agua entre puestos de curación. Herreros reparan armaduras en plena calle. Los dragones que aún pueden moverse reposan en plataformas altas, inquietos, con cicatrices nuevas y ojos demasiado inteligentes para no entender el miedo de sus jinetes.
El grupo pasa junto al Escamoso, una nave voladora begoniana de gran tamaño. Está dañado: parte del casco quemado, varias hélices inmóviles, placas laterales arrancadas y operarios trabajando sin descanso. Aun así, sigue siendo uno de los pocos símbolos de resistencia aérea del reino.
Sazhar se detiene al verlo.
Dice que mientras el Escamoso siga respirando, Malastria no ha caído.
Parice se acerca demasiado a una de sus turbinas dañadas y empieza a hacer preguntas. Dos ingenieros begonios la apartan de inmediato. Ella se ofende, pero toma notas igualmente.
#Audiencia con Morpheus
Sazhar conduce al grupo hasta el palacio de Malastria.
El rey Morpheus von Begoniae no se presenta como un monarca distante y luminoso. Está agotado. Lleva días sin dormir, la barba mal arreglada, los ojos hundidos y una capa de guerra sobre ropa que no ha tenido tiempo de cambiar. Sus consejeros discuten entre sí. Sus generales piden órdenes contradictorias. Algunos quieren contraatacar Masthann. Otros proponen retirarse a las montañas interiores. Otros sugieren entregar ciertas rutas para salvar la capital.
Morpheus escucha al grupo con atención cuando mencionan a Grant, a Silas Arclight, a la transmisión de Yuhán y al general Aury Coureille.
Sazhar permanece a su lado, inmóvil, pero no neutral. Se nota que el capitán no cree ya en explicaciones limpias. Ha visto demasiadas decisiones “militares” que solo tenían sentido si alguien fuera del tablero conocía las rutas secretas de Begonia.
Morpheus confirma que el Aury que dirige la ofensiva de Masthann no actúa como el hombre que Begonia conocía. El verdadero Aury Coureille era duro, ambicioso y peligroso, pero no era un carnicero mecánico. El Aury actual ataca con precisión inhumana, sacrifica tropas sin dudar, destruye puentes civiles, bloquea corredores médicos y golpea nidos de dragones que ni siquiera figuraban en mapas oficiales compartidos con Masthann.
Sazhar añade algo que no estaba en los informes: algunos dragones capturados han vuelto contra sus propios jinetes. No por rabia ni por miedo. Por señal. Por orden artificial.
Morpheus encarga al grupo una misión urgente: recuperar el Bastión de la Escama Rota.
Sazhar se opone al principio. No quiere depender de extranjeros recién llegados para recuperar una fortaleza dragontina. Pero Morpheus le recuerda que sus mejores escuadras están agotadas, que el Escamoso no puede despegar aún y que Grant conoce demasiado bien las tácticas begonias.
Necesitan una fuerza irregular.
Necesitan a gente que Grant no haya terminado de calcular.
Morpheus ordena a Sazhar acompañarlos.
El capitán acepta.
No por gusto.
Por Begonia.