Localizaciones: Náyade / Malastria / Torre de Custodia de Malastria / restos del Escamoso / Nido Penal de Arvetha Jefes del acto: Capitán Rhodan Veyr / Tambor de Guerra G-13 Personaje obligatorio: Steve Howell Grupo: 4 personajes Disponibilidad: tras el alto el fuego entre Begonia y Masthann. Recompensa principal: Alejandro Bedoya se une como personaje opcional. Recompensa secundaria: regreso de Liara, Maira, Sanaya y Amanda como aliadas de Bronsbury y desbloqueo del recurso RT — Ritmo.
La segunda ruta secundaria empieza con una comunicación desde Malastria.
No es un informe formal.
Es una llamada caótica, llena de interferencias, voces superpuestas y alguien gritando que no deje a Bedoya tocar nada metálico.
La comunicación procede de Liara, acompañada por Maira, Sanaya y Amanda.
El grupo las reconoce de inmediato. Fueron compañeras de Bronsbury, vistas por última vez durante la graduación rota, antes de que la guerra, Grant y las misiones separadas dispersaran a todos. Tras la asignación de Bedoya a otro equipo, las cuatro acabaron formando parte de una unidad secundaria de Bronsbury enviada a Ferklin para tareas diplomáticas, evacuación civil y verificación de la manipulación de Grant.
La guerra las arrastró mucho más lejos de lo previsto.
Liara informa de que ella, Maira, Sanaya y Amanda están vivas, pero atrapadas en Malastria bajo supervisión militar. No están exactamente detenidas, pero tampoco libres para moverse. Begonia las considera testigos útiles, posibles infiltradas o simplemente un problema administrativo que nadie tiene tiempo de resolver.
Bedoya está peor.
Ha sido arrestado.
La acusación: colaborar con Masthann, sabotear material militar begoniano, manipular señales del Escamoso y hacerse pasar por músico de guerra sin licencia.
Steve escucha la acusación en silencio.
Cuando llega a “músico de guerra sin licencia”, cierra los ojos.
Y sabe que sí.
Ese es Bedoya.
#El equipo perdido de Bronsbury
La misión permite recuperar a un bloque de personajes que había quedado fuera del foco principal desde la graduación de Bronsbury.
Liara aparece más cansada y menos superficial que al principio de la historia. La guerra le ha quitado buena parte de las tonterías de pasillo, aunque conserva su forma algo teatral de hablar. Durante la misión actúa como enlace social: sabe quién las ha interrogado, qué oficiales parecen razonables y qué rumores circulan en Malastria.
Maira ha sobrevivido a base de descaro, contactos improvisados y una capacidad insultante para encontrar comida, ropa limpia y favores en mitad de una zona militar. Sus accesorios no autorizados siguen apareciendo incluso en campaña, para desesperación de cualquier mando de Bronsbury.
Sanaya se ha convertido en el apoyo más sereno del grupo. Ha ayudado a curar refugiados, organizar listas de evacuados y mantener a varias familias juntas durante los peores días de la ofensiva. No presume de ello, pero las demás saben que sin ella el equipo se habría roto.
Amanda ha llevado el peso práctico: mapas, rutas, guardias, horarios, almacenes y contraseñas. Si Bedoya improvisaba, Amanda recogía los pedazos suficientes para que la improvisación pareciera un plan a posteriori.
Y Bedoya hizo exactamente lo que todos temían y necesitaban que hiciera: convirtió una misión diplomática en una operación de evacuación absurda, musical y casi milagrosa.
#Premisa
Durante el caos de Ferklin, Bedoya y el equipo de Liara quedaron atrapados entre líneas begonias y masthanias. Cuando Grant intensificó la ofensiva, varias rutas civiles quedaron bloqueadas. Bedoya encontró un modo de sacar refugiados de una zona atacada usando una mezcla de disfraz, labia, señales musicales, documentos falsificados y una interpretación muy flexible de la autoridad de Bronsbury.
El problema es que lo hizo demasiado bien.
Robó uniformes. Falsificó órdenes. Manipuló señales del Escamoso. Convenció a un pelotón entero de que formaba parte de una unidad especial de “intervención acústica”. Sacó a civiles por una ruta militar cerrada y dejó un rastro administrativo tan absurdo que, cuando Begonia revisó los informes tras el alto el fuego, alguien decidió que aquello solo podía ser espionaje.
Así que Bedoya terminó encerrado en la Torre de Custodia de Malastria.
Y como Begonia sigue herida, paranoica y llena de oficiales que buscan culpables, nadie quiere soltarlo sin una investigación.
Steve se adelanta de inmediato.
Dice que van a sacarlo.
Jennie le recuerda que Begonia es aliada.
Eva dice que entrar en una prisión aliada puede considerarse incidente diplomático.
Steve responde que, si lo hacen con cariño, es una visita.
#Malastria tras la guerra
El grupo viaja en la Vesper desde la Náyade hasta Malastria. Este desplazamiento sirve para reforzar la nueva situación del mundo: ahora que Begonia y Masthann han cesado hostilidades, los cielos de Ferklin ya no son una zona de muerte inmediata. Aun así, la Vesper debe identificarse, seguir corredores autorizados y evitar torres de vigilancia aún nerviosas.
Malastria no está en pleno colapso, pero sigue marcada por la guerra: murallas en reparación, dragones heridos, refugiados, soldados agotados, hospitales improvisados y patrullas revisando documentación.
Liara, Maira, Sanaya y Amanda reciben al grupo en una zona de custodia temporal junto a los hangares del Escamoso. No están encadenadas, pero hay guardias cerca y demasiados formularios sobre una mesa.
Steve pregunta dónde está Bedoya.
Maira responde que probablemente haciendo amigos en prisión.
Amanda añade que eso es, precisamente, parte del problema.
Un oficial begonio explica que Bedoya está retenido en la Torre de Custodia de Malastria, una cárcel militar construida junto a los hangares del Escamoso. No se le acusa de asesinato ni de traición formal, pero sí de infiltración, robo de credenciales, sabotaje, manipulación de rutas militares y alteración de la moral de las tropas.
Steve pregunta si la alteración fue positiva o negativa.
El oficial no sabe qué responder.
#La Torre de Custodia
La Torre de Custodia no es una cárcel oscura genérica. Es una prisión militar vertical adosada a una zona de hangares, construida para tiempos de guerra. Begonia usa plataformas elevadas, puentes de piedra, jaulas suspendidas, accesos para dragones y salas de interrogatorio abiertas al viento.
El grupo no puede asaltarla sin más. Begonia es aliada. Sazhar Veyrakk y Morpheus han dado permiso limitado para investigar el caso, pero no para liberar a Bedoya por la fuerza.
La primera parte de la misión consiste en revisar su expediente.
Las pruebas contra Bedoya son, desgraciadamente, muy reconocibles:
- una credencial falsa de oficial begonio;
- un mapa de rutas de evacuación;
- una lista de frecuencias militares;
- un tambor de señales robado;
- una orden de traslado firmada por alguien que no existe;
- varios testimonios contradictorios;
- una nota oficial que dice: “NO DEJARLE SILBAR”.
Steve mira el expediente.
Dice que no va a mentir: todo parece suyo.
Liara explica que Bedoya usó esos recursos para salvar civiles, no para entregar información a Masthann. Sanaya confirma que varios refugiados sobrevivieron gracias a esas rutas. Amanda señala inconsistencias en las pruebas más graves: ciertas fechas no cuadran, algunas firmas se añadieron después y parte del expediente usa terminología de Grant, no de Begonia.
Parice, si está en el grupo, se queda fascinada por la falsificación de las órdenes.
Eva le dice que ese no es el punto.
Parice responde que puede haber varios puntos interesantes a la vez.
#Los refugiados de la ruta norte
La investigación lleva al grupo a hablar con civiles evacuados durante la ofensiva. Aquí la misión deja de ser solo comedia.
Varios refugiados recuerdan a Bedoya como un desastre ambulante, sí, pero también como la persona que consiguió que siguieran caminando cuando ya no podían más. Cantaba fatal. Tocaba peor. Inventaba cargos militares cada vez que alguien le pedía explicaciones. Pero mantuvo a niños, ancianos y heridos en movimiento durante horas, usando ritmos, palmadas y bromas para que nadie se hundiera.
Steve escucha esos testimonios con una mezcla rara de orgullo y rabia.
Conoce a Bedoya como su colega, el de los bungalows, el de los comentarios secos, el de la música absurda. Pero durante la guerra, mientras todos perseguían laboratorios, Eidolas, naves y conspiraciones, Bedoya hizo algo muy suyo y muy valiente: usó el ridículo como herramienta de supervivencia.
Jennie lo entiende enseguida.
Salvar a alguien no siempre parece heroico desde fuera.
A veces parece un idiota silbando en una carretera bombardeada.
#El falso testimonio
Amanda descubre que alguien dentro de la Torre de Custodia manipuló el expediente. Bedoya fue detenido por militares begonios reales, pero las acusaciones más graves aparecieron después.
Eso huele a Grant.
El responsable directo es el capitán Rhodan Veyr, un oficial begonio endurecido por la guerra. No trabaja para Grant por dinero ni por control mental directo. Es más peligroso que eso: está roto, furioso y convencido de que todos los extranjeros han usado Begonia como tablero.
Grant no tuvo que dominar su mente.
Solo tuvo que darle pruebas falsas que confirmaran lo que ya quería creer.
Rhodan ordena acelerar el traslado de Bedoya al Nido Penal de Arvetha, una instalación más dura situada en los riscos sobre Malastria. También decide trasladar a Liara, Maira, Sanaya y Amanda como posibles cómplices hasta que la investigación concluya.
Steve pierde la paciencia.
Esta vez no propone.
Actúa.
El grupo debe interceptar el traslado antes de que el equipo de Bronsbury quede incomunicado.