Jynsmoon aparece como una masa blanca bajo un cielo de auroras.

No hay grandes puertos ni ciudades visibles. Solo glaciares, montañas, lagos congelados y tormentas que parecen moverse con voluntad propia. La luz no se comporta como en otros continentes: se parte en reflejos verdes, violetas y azules sobre la nieve, como si el mundo entero estuviera bajo un cristal.

La Náyade no puede acercarse demasiado a Ilissar sin activar las defensas nivarel. Liara y sus compañeras guían al grupo hasta una zona de descenso segura, marcada por obeliscos de cristal apenas visibles bajo la nieve.

Allí los espera una escolta nivarel.

Los Nivarel no reciben al grupo con hostilidad abierta, pero tampoco con gratitud. Son altos, pálidos, de rasgos afilados y ojos claros que parecen reflejar la luz de la nieve incluso en sombra. Sus ropas mezclan pieles blancas, tejidos translúcidos, placas de cristal y símbolos de ramas heladas. No parecen habitantes de una ciudad escondida por miedo, sino supervivientes de un exilio que aprendió a volverse hermoso para no volverse ceniza.

Para ellos, todos los humanos del exterior son sospechosos hasta que demuestren lo contrario.

Nordhryn los expulsó.

Grant los profanó.

El resto del mundo los olvidó.

Liara intenta mediar. Su tono habitual se suaviza ante los Nivarel. Maira permanece sorprendentemente seria. Sanaya saluda con respeto a los sanadores que conoce. Amanda se limita a entregar los permisos, informes y nombres correctos en el orden exacto.

El grupo de Maverik obtiene permiso para entrar en Ilissar.

No como aliados.

Como prueba.

#Ilissar

Ilissar no parece construida.

Parece tallada por la luz.

La ciudad se alza bajo una bóveda de hielo y auroras, con torres translúcidas, puentes suspendidos, escaleras que atraviesan paredes de cristal y canales de agua congelada donde se ven luces moviéndose bajo la superficie. No hay humo. No hay ruido industrial. No hay motores. Todo suena bajo, limpio y distante.

En el centro se alza Nervalis, el árbol de hielo.

Sus ramas atraviesan la bóveda de cristal y se pierden en la tormenta exterior. Sus hojas son placas transparentes que vibran con el viento. Sus raíces no rompen la ciudad: la sostienen. A diferencia de Godgrassyl, no está cubierto de cables ni estaciones de extracción. No es infraestructura.

Es santuario.

El grupo es llevado ante el chamán de Ilissar, Aeltharion de la Escarcha Clara.

Aeltharion no confía en Nordhryn. Tampoco en Bronsbury. Pero reconoce que Liara y sus compañeras han actuado con respeto durante los días que han permanecido en Jynsmoon. No intentaron comprar acceso, ni exigir información, ni prometer soluciones imposibles.

Por eso acepta escuchar al grupo de Maverik antes de que el consejo de Ilissar declare represalias contra Nordhryn.

El chamán explica la situación: tropas de Grant han intentado tres incursiones en los accesos exteriores de Nervalis. Las dos primeras fueron rechazadas. La tercera alcanzó las galerías inferiores del árbol y robó fragmentos de cristal vivo. Los Nivarel capturaron varios equipos, pero su tecnología se autodestruyó antes de revelar toda la información.

El ataque más reciente fue dirigido por un hombre enorme, brutal, cubierto con armadura pesada y tecnología de hielo injertada en el cuerpo.

Nikolai.

#El conflicto diplomático

El consejo de Ilissar está dividido.

Una parte quiere atacar Nordhryn de inmediato. Consideran que no existe diferencia real entre Grant y la nación que la engendró. Si Nordhryn no controla a su corporación, entonces Nordhryn es responsable. Si la controla, también.

Otra parte, encabezada por Aeltharion, quiere evitar una guerra, pero exige pruebas de que el exterior puede detener a Grant.

Maverik y Sheena aceptan intervenir.

La misión consiste en llegar al Pináculo de Cristal, una estructura elevada dentro de Nervalis donde las raíces de hielo se conectan con la memoria arcana de Ilissar. Grant intenta acceder a ese lugar para robar patrones de preservación, cristalización de memoria y desplazamiento nivarel.

Sheena comprende el peligro: si Grant combina la persistencia orgánica de Godgrassyl con la memoria congelada de Nervalis, podría crear copias no solo más duraderas, sino capaces de conservar recuerdos, hábitos y quizá fragmentos de identidad.

Eso convertiría la clonación de Grant en algo mucho peor.

Ya no serían sustitutos imperfectos.

Serían reemplazos funcionales.